10. Al final, no os conté nada de mi último viaje en febrero. Ahora os contaré algunas cosas. La primera es que Dios me concedió una de las cosas que, desde hacía años, deseaba: estar en Nueva York cuando cayera una gran nevada.
Y no sólo estuve, sino que pude pasear por sus calles todo lo que quise. De hecho buena parte de ese día me lo pasé yendo de un sitio a otro. Yendo de un sitio a otro no pour plaisir, sino porque justamente se día tuve que ir a un buen número de sitios.
En este caso el trabajo y el placer fueron de la mano, porque la nevada que cayó fue de esas monumentales. La mayor en muchos años. Los periódicos la llamaron Snowggedon o Snowpocalipse.
Ese día, entre otras cosas, di una charla a las monjas que más quiero en el mundo: las Misioneras de la Caridad, también llamadas monjas de la Madre Teresa de Calcuta. Cuánto las quiero.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo