Sobre Alicia en el País de las Maravillas que vi ayer, no puedo decir mucho. Visualmente es portentosa, pero se trata sólo de una colección de escenas. La película carece totalmente de historia, sólo son cuadros.
Lo lamento, porque Tim Burton en Sleepy Hollow sí que hizo una relectura de la historia Washington Irving. Y Alicia se prestaba mucho más a una compleja reelaboración que no la historia del jinete sin cabeza.
Si estuviera de humor, tal vez me animara a hacer una lectura eclesiástica del cuento de Alicia. Pero acabo de llegar de una cena con unos amigos y me voy a la cama ya. Eso sí, en la cena me he reído y he comido bombones. El gato de los dueños se ha divertido comprobando sus garras en la parte trasera de mi sotana. En cuanto he oído la tela rasgada, he saltado como un perro contra el gato. Para un día que me pongo la sotana buena, sale este gato. En fin, me encantan los gatos.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal