Hace unos pocos días hemos conocido la noticia de un obispo, monseñor Francisco Polti, que le decía a uno de sus sacerdotes, el padre Ariel Alvarez, que si quería seguir enseñando en la diócesis debía reconocer la historicidad de Adán y Eva.
Mi opinión sobre el tema es clara: la fe de la Iglesia.
La cuestión no es tanto, Adán y Eva, que también, sino ¿creemos lo que cree la Iglesia? Negar la historicidad de esas dos personas, supone negar y poner en entredicho muchas otras. Es imposible negar eso sin que se produzca una reacción de causas y efectos que lleven a negar otras muchas más.
Yo creo firmísimamente que Adán y Eva existieron, forma parte de mi fe, forma parte de las enseñanzas de que hemos RECIBIDO.
El padre Ariel puede decir: pues me marcho y enseño a los protestantes. Pero si lo hace, se encontrará con que la inmensa mayoría le dirán: no, padre, nosotros creemos que Adán y Eva existieron, forma parte de nuestra fe.
Al final, lo que subyace en este problema con el padre Ariel es si a los cristianos nos basta con los buenos sentimientos, el amor y cantar unas canciones todos juntos, o si hay un mensaje de lo alto acogido por nosotros.
Después está el otro aspecto: la autoridad episcopal. Mira, padre Ariel, ya sabes que buena parte de mi trabajo ha estado relacionado con el demonio desde hace bastantes años. Pero si por un imposible la Iglesia me dijera que el demonio no existe: yo creería en la Iglesia. Si por un imposible sucediera eso, no tengo la menor duda de lo que yo haría: someterme. Haría un comunicado público en el que diría: hermanos, hasta ahora con toda rectitud he creído esto, pero ahora me retracto y le pido a Dios que me ayude a entender, pero ya desde ahora someto mi voluntad.
Yo me puedo equivocar, la Iglesia no.
No tengo dudas acerca de mi salvación, no tengo miedo al infierno. Porque siempre, como un niño pequeño, me he agarrado a las faldas, a la larga túnica de mi madre la Iglesia.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal