Vía del Corso, la calle comercial por excelencia de Roma, siempre llena de gente que llena las aceras. Muchas veces al meterme en esa calle, he pensado que representa el rio de la vida. Las personas lo llenan como las aguas. Como las aguas, corren, lo llenan todo, discurren y dan vueltas, hacen remolinos, siguen adelante.
La vida llena esa calle cada una de las horas del día: jóvenes, ancianos, gente con prisa, gente de compras, gente de todas las lenguas, sonrientes unos, otros tensos, otros disgustados, otros riendo.
Un indio vende castañas, otro siempre con su pistola de hace pompas de jabón. Las personas somos cómo esas pompas: surgimos, nos elevamos, es fugaz nuestro paso. Todo ese río de vida que es Vía del Corso es un río de pompas, un río que pasa.
Jueves, 16 de febrero
Padre Fortea
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