Siguiendo con el post anterior
Le he tratado de explicar qué era lo que le preguntaba al otro sacerdote. Pero sin esperar más explicaciones me dice: siéntese y estese tranquilo.
Yo estaba totalmente tranquilo, sólo estaba haciendo una pregunta a uno de los sacerdotes indios que habían venido. Pero ya se veía que el cura encargado de esa iglesia era el que estaba nervioso.
Muchas veces trasladamos nuestro nerviosismo a los demás. O mejor dicho, vemos en los demás lo que sólo está en nosotros.
Pero lo malo no ha sido eso. Lo malo es que ya durante un buen rato y a pesar de haber empezado la misa, este desgraciado asunto ha eclipsado en mi interior cualquier otra cosa. Cada vez que trataba de concentrarme en la misa siro-malankar, me venía a la memoria la cara del religioso. Yo volvía a tratar de pensar en el rito indio que tenía delante y, de nuevo, me venía el rostro del religioso.
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Rito siro-malankarese. ¿Qué trajinan en el altar? ¿Algún secreto? ¿Tendrá algo que ver con la historia que Anselmo le está contando a Julia Otero? La revelación, dice. ¿No será la rebelión? ¿Se rebelaron los Indios y los Chinos contra los primeros cristianos que les llevaron el Evangelio?
Julia Navarro le podría estar sacando provecho. O estropeando. No sé como este hombre se pone en manos de laicos.
El religioso no estaba nervioso, estaba asqueroso. ¿Vale? Es mejor zanjar estas historias así, de un plumazo. El religioso le hubiese dado un guantazo pero no se atrevió o le confundió con otro o no iba contra usted sino contra el sacerdote indio pero no se atrevió con él. Y la tomó con usted porque le vio débil y anciano. Diagnóstico: cobarde italiano. Fíat 500 para el. Y para usted el Ferrari.
Para otra vez me avisa que ya me encargaré yo, al estilo de Betsy, noble criatura inglesa, de precipitarle con un severo juicio como lo acabo de hacer pero acompañado de azufre. Y se acabó el invento. ¿No habíamos quedado que esas cajas de cartón contenían 25 huevos? Pues hágale una apuesta española: el que se los tome todos de una sentada es un caballero. ¿Ideas contra la claridad? NO: ideas contra la caridad. Primero, hágase la luz y después, a razonar una respuesta justa. ¿Podría decirme usted que le hecho yo para que me trate así? ¿Ha sido un malentendido?
Nos tiene aburridos. ¿Cómo quitárselo de encima? ¡Es tan buena persona, tan servicial, es tan feliz, todo está tan bien para él, que no lo puedo aguantar! Ya está: le regalaremos un perro. Y el regalo fue un acierto. El perro se convirtió desde aquel día en dueño y señor del hombre bueno. Y a nosotros nos abandonó. ¡Gracias Señor! Ahora a disfrutar.
Editorial Acantilado. Traducción de Berta Vias Mahou. Ponto se llamaba el bulldog y el muchacho alto Limpley.
"Betsy -me dice siempre mi marido- eres una mujer inteligente, eres aguda y rápida observando, pero te dejas llevar por tu temperamento y a menudo juzgas con demasiado precipitación". Ese soy yo. Y todo porque se me ocurrió decir a mi marido " estoy segura de que el fue el asesino, aunque me falta la última prueba, la irrefutable". Me ha venido como anillo al dedo. Hay cosas que suceden providencialmente. Y es que si falta la prueba principal, la sospecha es un terrible oxidante. ¡Mira que si no fuese él!
...
¿Y si fuera él? Lo malo es que bajó de nivel, cosas de átomos. Se cargó de protones y los electrones fueron atraídos hacia el núcleo. Vamos, que se comprimió. Una especie de recogimiento, de vasoconstricción, nada que ver -no se preocupe- con los dolores de contrición y atrición. ¿Acción y efecto de rumiar, como se dice? Es que quedó incómodo, se desconcertó y hasta poner todo en orden (se revolvió) lleva su tiempo. Ese análisis hágaselo usted y cada cual cuando le suceda. El tema es la incomodidad: hay que volver a buscar la postura cómoda en el sillón de la existencia. "Es que no encuentro mi postura". Ese puñetero religioso la lió. Un libro le podría cambiar de rumbo: Stefan Zweig (Viena 1881, Brasil 1942). Para un servidor un best-seller. "Cette histoire a bouleversé sa vie esta historia ha transformado su vida".La novela o relato tiene 73 paginas. Se titula ¿Fué él? Una joya literaria. "El hombre alto es muy obsequioso, cansa de tanta amabilidad. Nos tiene ...
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