Hoy he predicado por primera vez en italiano. Eso se debe a que en el collegio donde vivo, una vez a la semana uno de los residentes preside la concelebración de la misa en la capilla interna.
Os puedo asegurar que presidir la misa ante tus compañeros con los que vives día a día, es mucho más duro que celebrar ante desconocidos. Se siente una presión increíble. No es lo mismo celebrar ante desconocidos, que con los que convives.
No es lo mismo celebrar en una iglesia donde los bancos están lejos, que ante gente que te rodea a tres metros. He sentido los ojos de los cuarenta sacerdotes clavados en mí. Estaban ellos y sólo ellos. Un público de biblistas, canonistas, expertos en dogmática, patrología y todas las especialidades que uno pueda imaginarse.
He sentido más nervios que en mi primera misa. Claro que también estaba el tema del idioma: sermón en italiano.
Muchas veces he predicado a sacerdotes, es algo que disfruto. Pero esta misa me ha costado mucho, muchísimo más. Misterios de la psicología humana.
Claro que cuarenta sacerdotes que te miran fijamente, sin parpadear, atentos a la primera palabra tuya, esperándola, analizándote, silenciosos pero sin perder detalle, es algo que pone nervioso a cualquiera.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal