Trabajo en mi tesis incluso los sábados. Pero los domingos he hecho el propósito de descansar, descansar el día del Señor para ofrecerle mi descanso al Él como ofrenda.
Quiero durante este año profundizar y vivir el día del Señor. Como párroco eso es algo que no resulta fácil. Pues guardar el descanso es algo consustancial al gozo del día consagrado a Dios. y los domingos es cuando hay más trabajo en la parroquia. Es cuando más gente quiere hablar contigo, bautizos, bodas, reuniones.
El resultado es que los sacerdotes no vivimos el día del Señor en su faceta de descanso, y por eso no predicamos sobre eso a los fieles. Difícilmente se transmite lo que no se vive.
E, insisto, el descanso es esencial al precepto bíblico de guardar el día consagrado a Dios. En el caso de los sacerdotes, no sé cómo conjugar ambos elementos. Es evidente que los párrocos tienen que sacrificar el descanso, para vivir el misterio del día sin su descanso material.
Pero este año, para mí, será distinto. De todas maneras, le pido al Señor que me enseñe durante este año a vivir el descanso dominical, para así poderlo adaptar en el futuro cuando tenga tareas pastorales.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal