Este gracioso cuadro lo tomé de esa gran web que es Ceremonia y rúbrica de la Iglesia Española. No tiene mucho que ver con el post, pero es un cuadro tan gracioso. De mi paso por Buenos Aires en diciembre me acuerdo de mi prolongado paseo, inacabable, tan inacabable como la desmesura de esa ciudad. Es una ciudad, pero podría ser un país. La ciudad en sí ya es un mar. Horas y horas de paseo en línea recta, para acabar haciendo bucles en su parte más antigua y más noble. Toda ciudad tiene un corazón.
Me fijaba en todo, como uno se fija cuando viaja: las estatuas de generales, la Casa de los Insecticidas, los hoteles de lujo desatado, las joyerías inasequibles, la tienda de efectos especiales (en letra pequeña: para salas de fiestas), los pequeños utilitarios y alguna limusina de cristales tintados, el Museo del Audífono.
Por fin llegué a su parte comercial: la vida bulle, bazar, movimiento, ruidos de cosas, sonidos de personas, fragmentos de conversaciones.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal