Hace algún tiempo, envíe una carta a una mujer consagrada en Regnum Christi. Después de cierta meditación, he pensado que la misma carta sería de utilidad a más personas, dentro y fuera de la Legión de Cristo. Ofrezco ahora el texto de esa carta, habiendo extraído de ella toda indicación que permitiera identificar a la destinataria. La carta fue larga, y por eso la he partido en varias partes. Espero que hacer público el contenido de esta misiva, dé paz a muchas personas dentro de la Legión y esclarezca las dudas de personas ajenas a ella.
Estimada Ana (el nombre es ficticio):
He estado dando conferencias en varios lugares del mundo y no tenía tiempo para responder a su pregunta con la calma que ésta merecía. Y digo ?que esta merecía?, porque las cuestiones que me planteaba en su escrito, eran cuestiones muy importantes.
(Aquí hay una parte acerca de unas dudas más personales de Ana, que he preferido omitir.)
Antes de seguir con esta carta y abordar la segunda parte de su consulta, quisiera dejar claro que no pertenezco ni a los Legionarios de Cristo, ni a Regnum Christi, y que la espiritualidad de la Legión me es totalmente ajena. Soy un sacerdote diocesano, que siempre he sentido inclinación por la vida benedictina. Nunca he sentido la más mínima atracción por la espiritualidad de la Legión. Por eso mis palabras vienen dictadas sólo por amor a la verdad, sin que en mí influya ninguna consideración humana.
(Seguirá mañana.)
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal