Si en los años 70, un trío de brujas me hubiera vaticinado mi futuro como lo hicieron por ejemplo con Macbeth, no sé muy bien qué hubiera pensado. El futuro podía ser muchas cosas, pero una cosa así no se le hubiera ocurrido ni a Dalí.
¿Qué hubieran pensado mis compañeros de clase en la secundaria, si hubieran escuchado a una sibila decir cuál iba a ser un día normal mío, o un mes cualquiera?
Desde luego si me hubiera visto en una foto, no me hubiera reconocido. ¿Quién es ese señor?, hubiera exclamado. La calvicie nunca entró en mis visiones de mi futuro. Además yo era muy delgado.
Me acuerdo que en esa época había un, así llamado, Club de Roma que daba de tanto en tanto unos informes sobre lo que iba a ser el futuro. Lo más benigno que decía ese club es que nos íbamos a tener que comer unos a otros para vivir un año más a partir del 2000. Cada predicción era más agorera que la anterior. Es curioso, en aquella época ese club era el súmmum de la Ciencia (así, con mayúsculas) y curiosamente no dio en el blanco ni una sola vez. Acabé por no creer a ese tan cacareado club ni siquiera cuando decía que mañana llovería.
Al final, las visiones del futuro que me proporcionó la Conferencia Episcopal resultaron ser mucho más realistas que las de ese idolatrado grupo de insoportables científicos pedantes.
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Fortea: Yo no sé qué es lo quepredijo con exactitud el Club de Roma en los tiempos en que tú tenías pelo.. Pero sí te refieres a la frase "comernos unos a otros" que creo que es una frase tuya, mucha razón tenían.
El estrecho de Gibraltar habla de eso: comernos a los inmigrantes o lo que es lo mismo dejarlos morir. El problema de los "piratas" de Somalia es otra evidencia de canibalismo. Nosotros arrasamos con su pesca tradicional y ellos se deficienden.
Por cierto, Forteita. por qué envez de llenar tus paredes de Salmos no colocas titulares de periódicos y así dejas de decir tantas tonterías.
La hidrólisis. ¿Que sucederá si unimos un ácido débil con una sal débil?
Está hablando el Papa y está diciendo que hay que anunciar el Evangelio con coraje, con valor.
Está hablando en italiano.
Y ahora rezamos el Angelus.
(Qué gran Sacerdote es el Papa! Y tiene bastante.)
Y como no hay uno sin dos y tengo un fabuloso catarro que no espanto, veré que puedo hacer con él. Me decanto en mi caso por la vitamina B1 (grupo B) aunque la costumbre me hace pensar en la vitamina C que añaden siempre a los antigripales. Probaremos con la tiamina con mucha precaución. Puede que aquí tengamos una ayuda. Lo que hoy tengo se llama trancazo. Vamos por más de un mes. ¿Qué me hubiese recomendado el Club de Roma? Inhalaciones de jamón serrano.
¿Por qué razón habrán dicho que la mujer de Lot se convirtió en una estatua de sal? ¿No bastaba con decir que se quedó parada, rezagada, mientras la lava avanzaba hasta que la alcanzó? Se quedó de piedra. Se quedó helada. Ellos se lo buscaron, se lo atrajeron. ¡Qué tiempos!
Jejejejeje, Esto ya me gusta más: El Club de Roma. Lo tenía olvidado. Jejeje. ¿Sabes en qué estaba pensando mientras cumplía con mi deber de desayunar? Bueno, anoche pensaba en la estatua de sal en que se convirtió la mujer de Lot por mirar atrás (¡Esto sí que no me lo pierdo yo!); hoy pensaba en la generación que le tocó vivir al Señor y también pensaba en el concepto de adulterio a raíz de un relato de Sara que tuvo que pasar por hermana de Abrahán. ¡Menudos tiempos aquellos!
Capítulo 16 de San Mateo: "Esta generación adúltera y depravada me pide una señal pero no tendrá otra que la de Jonás". La generación de Zapatero.
La esposa de Lot fue avisada pero no amenazada. Y al volverse a mirar lo que pasaba con su ciudad y aledaños se quedó petrificada de espanto. Petrificar: "Dejar a alguien inmóvil de asombro o de terror". Así se quedó, parada, atraída por el terror mientras la lava volcánica devoraba todo a su paso. Es mi primera aproximación. Ángeles psicólogos.
Viernes, 1 de junio
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