Una de las grandes sorpresas que me he llevado mirando fotos, cuadros y dibujos de curas, es que en el siglo XIX existió el clergyman. Es decir, hubo clérigos, católicos, que iban vestidos como los seglares, sólo que con ropas negras y cuello clerical.
Este tipo de traje fue cayendo en desuso. En el siglo XX, los clérigos ya sólo llevaban traje talar.
Leyendo documentos del siglo XVI o XVII, ya no recuerdo porque hablo de hace quince años, me encontré una carta de un Papa criticando la costumbre de algunos obispos que en la Corte Española, llevaban un tipo de sotana corta que llegaba hasta la rodilla.
A mí me encanta el modo en que va vestido San Pedro en la película Quo Vadis. Pero una cosa está clara: aunque hay muchos modos de vestirse, unos estéticamente están más conseguidos y otros menos. Además, cada vestido trata de manifestar algo: espiritualidad, sencillez? otros, esplendor, magnificencia. Normalmente la magnificencia suele dar mucho calor.
Viernes, 1 de junio
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