Puede que el final del post anterior pudiera parecer pesimista. No lo parece, lo es.
El universo está interconectado. No se puede derramar la sangre de millones de niños y pensar que después no va a pasar nada.
Todo lo que hacemos, tiene repercusiones. Cada acción buena tiene efectos aquí en la tierra, aunque no atisbemos ninguno. Lo mismo es válido para el mal.
Las muchas acciones deplorables que se han cometido durante la última generación siguen acumulándose, sin que el bien logre contrarrestar el efecto de la evidente degradación moral de la sociedad. El mal sigue creciendo.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
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Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal