Aunque tuve que interrumpir por problemas de conexión el tema que había comenzado, continúo hoy. Os contaba mi peregrinación a la Basílica de San Juan de Letrán. Y al entrar en ella, me imaginé cómo de alegres debieron estar los cristianos, cuando el emperador Constantino regaló la basílica a la Iglesia.
Acababan las persecuciones y de pronto la Iglesia se encontraba con aquel regalo. El Papa trasladó su curia, una curia pequeña, de quizá unas cuarenta personas a ese palacio. Y transformó, limpió y adecentó la basílica para hacer de ella el primer gran templo cristiano. El primer gran templo nos lo regalaron. Fue un presente de Dios a su rebaño.
Al entrar yo en la basílica, no podía dejar de imaginar cómo debía ser aquella basílica del tiempo de Constantino. ¿Qué tipos de cambios harían? ¡Un inmenso templo para el culto a Dios!, así lo debieron ver. La alegría de aquella comunidad debió ser inmensa. No me era difícil imaginar con qué ilusión hubieron de trabajar todos, recién salidos de las persecuciones. Aquello les debió parecer un sueño.
En mi pequeña peregrinación, reviví todo eso, con sencillez, de un modo casi infantil. Por eso disfruté tanto al entrar por esas puertas.
(Nota: es posible que alguna vez la foto del post no concuerde del todo con el tema del mismo post.)
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A ver como se lo digo yo a usted sin que nadie se espante.
Estoy en Fremond, US. No me gusta. Debería pasarme por Sacramento. Antes tengo que comprar una pizza en cualquiera de estos sitios: Petaluma, Davis, San Francisco. En Santa Rosa no quieren tratos conmigo. Hay dos aeropuertos en Davis, ¿con cuál me quedo? Norton va casi derecho.
Me voy rápido a la Noria porque regalan pisos.
Ciao, reverendo pater.
Esplugues del Llobregat, a tantos de tantos de dos mil y nueve. Año de nuestro Señor.
Acabo de asistir a misa vespertina en la Iglesia de San Juan. Ha sido todo un placer rezar con mis parientes catalanes. Gentes sencillas, buena gente. Mañana hay que ayudar a nuestras diócesis. Las canciones de la tierra, cariñosas. Las voces, dulces. El Sacerdote, esmerado, haciendo entendible su catalán porque hablaba despacio. Ha sido una grata experiencia por partida doble. Hoy me he sentido en mi tierra, en otra región que hablan una lengua algo diferente. (Bueno, como buen patriota diré que el castellano resulta mejor para el manejo de la tropa, ¿no?).
Vive yo.
Hola amigo perro, hola amigo mono, hola ausente gato. Yo no soy franciscano así que me ando con cuidado. De momento no me toquéis, no me rocéis la ropa (roba en catalán) con vuestros sucios hocicos. ¿Vale? Especialmente me dirijo a vosotros, los canes, porque gustáis de lameros el cuerpo.
Cochons.
La lengua.
La lengua del perro son sus señas de identidad. Habrá que estudiarlo. Y la boca abierta del mono es la ferocidad: es un tonto. Ni quiso saltar y ahora nos viene con esas tontunas. Más acorde está el perro.
Posa como un señor. "Aquí estoy yo el amigo del hombre". Una visita al dentista le vendría de perillas al mono. El perro tiene la lengua saburrosa. El mono no, la tiene limpia. El perro parece como si estuviera amordazado. Echado para atrás. ¡Vete tú a saber como le tiene agarrado el mono!
Si, unos implantes le vendrían bien. No le pongáis prótesis pero se pasaría las horas mirándose al espejo.
A Constantino le debemos tanto...
Bon dia.
Me gustaría verle la lengua a un gato. Por cierto, me han regalado en el hotel una caja de lenguas de gato y me las estoy comiendo. Alñgún cadeau de Carmen Chacón. Gracias, madame.
Domingo, 19 de febrero
Padre Fortea
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni