Día variado. Al levantarme he recordado que había soñado que no sabía dónde había aparcado mi coche. Tercera vez que sueño eso. Estaba nevando y era difícil reconocer los coches, aunque la zona de aparcamiento era pequeña, pues la nieve los comenzaba a cubrir. Pero iba en el coche con dos antiguas compañeras de la educación secundaria, y les decía que deberíamos repetir la cena del año pasado, todos los que cumplimos cuarenta años.
Por la mañana, misa en el Rito de Santiago, la más antigua de la que queda un ritual. En Roma se celebra una vez al año. Concelebración de sacerdotes católicos de rito oriental. Estábamos varios de rito latino interesados por la liturgia.
Por la tarde el gran susto. No me acordaba de la contraseña para entrar en mi correo. La tenía puesta en mi ordenador desde hace dos meses, y no recordaba cuál era porque la había cambiado. Al final, tras varios intentos y no poco tiempo, la he recuperado. Ha sido como la parábola en que se encuentra la moneda perdida.
Por la tarde he salido con un sacerdote de Guatemala a tomar un pequeño dulce, por ser domingo, y sólo por ser domingo. En la foto miro la pequeña tumba de una niña de seis años que murió hace muchas generaciones. Lo que pudiera haber sido, no lo fue.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal