El próximo domingo ya sé dónde voy a celebrar misa: en la basílica de Santa María en el Trastévere. Es una basílica que me hace recordar cómo debían ser esas misas en las que el Papa era el obispo de de cuarenta o cincuenta presbíteros. Una basílica que me lleva a los primeros tiempos de la libertad cristiana tras la persecución.
Pero el viernes celebré solo en una capilla de otra basílica. Y os cuento un pensamiento que me vino a la mente. Cuando nada más consagrar el vino, alcé el cáliz, pensé que allí, en el interior de esa copa de plata, estaba la verdadera esencia del Nuevo Testamento. Esencia que es una persona.
Era como si el Nuevo Testamento fuera una vid, y que esa vid tuviera unos racimos que exprimidos eran el contenido del cáliz. Pronto pensé que esos racimos eran las heridas del Cristo. Sus heridas habían sido muchas, por eso había muchos racimos. Nunca se me había ocurrido ver al Nuevo Testamento como una vid, como algo vivo, como una palabra viva. Tan viva como una planta. Por supuesto, esa planta también era Cristo. El Nuevo Testamento es Jesús. Hay que distinguir en el Nuevo Testamento entre ramas, sarmientos, hojas y racimos. Pero, al fin y al cabo, es Él.
Continuaré mañana con este post.
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Del Mesias llevo mucho tiempo sin hablar. Y tambien de María.
Ave ave verum corpus
Natum de maria virgine;
Vere passum, immolatum
In cruce pro homine:
Cujus latus perforatum
Fluxit aqua et sanguine:
Mozart - Ave verum corpus - Vienna boys choir
http://www.youtube.com/watch?v=6TfAyX8l5-g
Recálquelo usted en Misa: De Maria, Virgine. Y de su costado traspasado brotaron sangre y agua.
Manantiales de vida para la humanidad.
¿Está bien dicho así, Señor?
Buenas, noches Señor.
Buenas, noches Fortea.
Buenas noches, amigos.
A usted no se le habría ocurrido, pero al mismo Cristo sí se le ocurrió en una parábola. Ël no es otra cosa que "LA PALABRA" encarnada y acampada entre nosotros.
De cualquier modo, gracias por la reflexión. Es breve, pero profunda.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo