Hoy me he ido con dos amigos sacerdotes (y dos amigos laicos suyos) a Orvieto y Viterbo. ¿Qué significa eso? Campiña romana, colinas verdes, pueblecitos medievales amurallados, calles estrechas, grandes palacios pretéritos, iglesias, muchas iglesias, fuentes (los italianos aman más las fuentes que los españoles), turistas por todas partes, el consabido plato de pasta a la hora del almuerzo (también en la cena), calor (a estas alturas de septiembre), y a la vuelta un sueñecito arrullado en el coche por el runrún del motor.
Yo estaba tan feliz dormido en el asiento delantero. Llevaba ya veinte minutos de dulce sueño, cuando el navegador ha gritado con poderío: A DOSCIENTOS METROS, TOME EL PRIMER DESVÍO A LA DERECHA.
Bueno, ahora estoy cansado. Me voy a dormir de verdad.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo