Hoy dudaba si escribir sobre las declaraciones de Gregorio Sam Peces-Barba o sobre las gaviotas que me despiertan al amanecer todas las mañanas y varias veces por la noche.
No sé por qué pero en esta zona de tejados y azoteas las gaviotas se reúnen para no estar solas por la noche, y gruñen, gritan, cantan y a veces hace un extraño ou-ou-ou-ou.
Encima son unas gaviotas grandes, gordas como gallinas. Por esto berrean con energía.
Hace calor y sigo durmiendo con la ventana abierta, por eso las gaviotas romanas me sacan de mis sueños. Tengo ganas de que empiece el frío y pueda cerrar la ventana, entonces que griten lo que quieran.
Post-data: en mitad de la noche me cubro con una sábana, si no se me quedan fríos los pies.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo