Hoy paseaba por Roma y un frasciscano andaluz me comentó: es que da sensación de que te arropa.
Esa frase para mí estuvo cargada de sabiduría. Sí, el barroco te da sensación de que te arropa. Una Roma gótica tendría un aire más mistérico, más impresionante, más sobrehumano. Mientras que el barroco italiano, así como el estilo renacentista, son más humanos. Dan una impresión más amable.
Pienso que no es casualidad que el centro del Cuerpo de la Iglesia tenga una estética amable, humana, acogedora, luminosa, sonriente bajo el claro cielo mediterráneo. Ese centro podría haber sido situado en otros climas, bajo otra estética, pero creo que podemos estar contentos de lo que tenemos. El Dios de la Historia, nuestro Padre, ha cuidado hasta de los detalles.
Nuestra fe ha sido colocada en un arca bonita.
Alguien podría pensar que me fijo demasiado en lo humano. Pero si algo me ha enseñado la lectura de la Palabra de Dios, es que el Altísimo no desdeña lo humano. Dios estuvo presente cuando se levantó el Partenón, allí estaba Él cuando se erigieron las pirámides mayas. Dios inspiró el pincel de Rafael y Miguel Ángel, también a los que fueron perfilando los jeroglíficos egipcios. Allí donde alguien se consagró a crear belleza, allí estaba el Creador, pendiente de las obras de sus hijos.
Desde esta perspectiva optimista, desde esta perspectiva de la belleza, hay que entender a Roma. La Urbe es la fe hecha historia. Hechos de los Apóstoles, continuados, conducen a Roma. Nuestra fe no es una idea, ni un mero ideal, es vida, es Historia. La historia de los siete sacramentos, la historia de los Papas, es la historia de la Biblia después que se concluyó de escribir el último de sus libros sagrados, es la historia del heroismo y del pecado, de lo sublime y de lo miserable, y de lo mediocre, todo eso y mucho más es la Historia del Pueblo de la Nueva Alianza.
Los comentarios para este post están cerrados.
Yo me quedo tambien con la primera y me olvido de la segunda. Me quedo con la belleza y si puedo, me alejo de la tristeza. Aparte de que lo de las indulgencias está bien para quienes necesitamos perdón.
Chibichango.
Pallés, payador.
Mucha belleza ha sido construída con fealdad humana. Tú te quedas con la primera y olvidas la segunda (indulgencias, esclavitud, etc)
¡Qué bien me cae usted, Monseñor!
Manjar. Manyar. Manyador: tragador, comedor. Mangiare. Manducare.
Leo forum microsoft: Hay dos aspectos: uno es el sustantivo manjar, que se refiere a comida rica (un manjar!). La leche condensada azucarada en conserva, cocida al baño maría se llama en Chile manjar de leche o simplemente "manjar".
Lo otro es el verbo al cual hace mención tu pariente, que es "manyar", derivado popularmente seguramente del italiano mangiare, que significa "comer". Seguramente ambos términos vienen de una misma raíz. En Chile (otra vez) algunos le dicen coloquialmente a la comida "el manye".
Usando manyar como verbo, su imperativo es pues "manya!"
¿Quiere que le traiga algo de Barcelona?
Feliz estancia en el país de la flor. Tuna universitaria de Medicina de Sevilla, "El payador", por proximidad afectivo-dicharachera.
¡Fulanito es un tragador! Es una expresión muy fea. Mejor es decir, tragón. Pero no es lo mismo. El tragador es un hortera.
Menjador. Comedor. Barcelona o Badalona. Restauración.
Me tengo que largar mañana a toda velocidad a un bonito lugar de Cataluña. Tanto hablar de milagros pero lo cierto es que me tengo que meter para el cuerpo 20 horas de paseo (entre ida y vuelta, más o menos, tal vez menos), más estancia y hotel. Y total, por un puñetero alquiler. Si no lo veo, no lo creo. Lo del menjador no es nada. Mis juegos de palabras. Se trata de la descripción del piso en catalán y me hizo gracia. ¿Entendés? Son juegos de palabras. Es fácil: entras en google maps y tecleas menjador, barcelona y te salen dos etiquetas rojas, A y B. Dos restaurantes que seguramente serán buenos. Yo comeré en algún McDonald's. Cheddar Wrap = 1,90 euros.
Deseando que me salga todo bien, atentamente nos saludamos.
Creo que el salmo 8 lo explica todo. Todo, excepto el pecado. Habilidades para concebir y construir rascacielos -hoy he soñado con ellos- y habilidades guerreras. Casi las primeras.
El cristianismo representa una inflexión en el nuevo mundo. El sermón de la montaña. San Mateo 5. "Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios." Santiago:Tened, pues, paciencia, hermanos, hasta la Venida del Señor.
Pues si, yo también pienso que Dios estaba allí. En todos los lugares de este extraño mundo. O en todos nosotros que es otra manera de estar en el mundo. El mundo sería lo que decidamos nosotros. Si no hacemos nada, el mundo ni se moverá. Casi me quedo con esta segunda teoría porque me parece más bíblica. Salmo 8: "Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de el, Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!" Se nota que la traducción que no católica). Y ahora, Génesis 1.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo