Una de las cosas que mas me intriga de los turistas que veo que deambulan por Roma, es que recorren medio mundo para despues sentarse en un restaurante y pedir unos espaguetis. ¿Pero es que hay alguien tan cortico de entendimiento que no se pueda hacer cualquier tipo de pasta con solo hervir el agua e, incluso, ponerle un poco de sal? Pues parece ser que si. Les veo que se comen los espaguetis con delectación, con estusiasmo y no dejan ni uno. Además es que se devoran unos platos que, no exagero, cada uno forma una montañita de pasta.
Otra cosa que me sorprende es que la gente compre y compre recuerdos de 50 centimos. Objetos del mas dudoso gusto que acaban indefectiblemente en la basura. Puedo asegurar que en Roma, en Jerusalén y en Nueva York no hay nada por 50 céntimos que valga la pena, salvo para ir a la basura.
Otra cosa que he observado es que los hombres italianos van mejor vestidos y con un corte de pelo mas sofisticado que los españoles. Las mujeres también van vestidas de un modo más sofisticado.
Todo el mundo habla de los helados de Roma. Pero saben exactamente igual que en cualquier otra parte del mundo. Además, el mejor helado del planeta es el Haagen Daaz. Probablemente es el más bueno, porque la mitad del contenido debe ser grasa. Grasa pura y dura. Es triste pero es así.
Tambien quiero dejar constancia de que las sirenas de la policia y las ambulancias de esta ciudad tienen un sonido sencillamente horrible. La ciudad ganaria mucho con un cambio de sirenas.
Y este calor. Este calor es horrible. En España podremos tener a Zapatero, pero no hace este calor húmedo que parece más propio de las inmediaciones de la Divina Comedia que de una ciudad con tanta tradición pontificia.
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Querido amigo, un poco más al oeste, en territorio del Ducado de Atenas y más concretamente en el Pireo, he descubierto el helado de nata por antonomasia. Un helado que sabe como aquellos que mi madre preparaba raspando la nata que coronaba las jarras o botellas en que la leche llegaba a casa, mezclándola con azúcar y poniéndola en el congelador. Si alguien pasa por allí, que busque Linguaccia en la calle del Dios Salvador (Sotiros Dios) o, frente al puerto deportivo que llaman Pasalimani o Zéa, no lejos de Haagen Dasz. Y mucho mejor.
Roma, Ciudad eterna, tiene su encanto. Es una bella ciudad en la cual se combinan muchos elementos fruto de su rica historia. Todo sumado, es agradable, pero su gran defecto: el clima, demasiado caliente y humedo en verano (este año ha sido demasiado fuerte). El verano, el calor romano es igual de fuerte al frio humedo y terrible de diciembre. Tendrás que soportar mucho todavía querido Padre.....
Oiga, yo soy española, pero, enfin donde estén los diseños italianos, pues.... eso, que me encantan. Ya se trate de ropa o zapatos, complementos, bisutería.... Se nota la firma italiana. Con esto no quiero negar el reconocimiento a los diseñadores españoles, pero los italianos tienen un estilo especial, son mucho más sensibles a los gustos de la mujer y más sodisticados.
Buenos días, tardes o noches.... lo mejor de Italia, las pizzas de mortadela siciliana que dan en una pizzeria cerca del Vaticano. y otra cosa buena de verdad unos refrescos que sirven en las galerias de Victor Manuel. El padre Fortea ha huido de la quema que tenemos en España, se ha puesto a pensar que le van a dejar 420 euros al mes y la sotana se le quedará grande y no tendrá parné para comprar otra.
arrive derchi roma.
Creo que van a dejar unas cuantas vacantes de Obispo aquí. Aproveche.
Haagen Daaz le va a demandar.
Ni pasta, ni helados, ni italianos, ni italianas. Ni sirenas, ni nada de nada. Pero los mármoles y las estatuas a salvo de las palomas, si. La verdad es que las italianas son majas. Me encanta escucharlas hablando su italiano.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo