Cada vez que escribo sobre la dicha de vivir, seguro que hay algún lector que dice: este cura lo que debería es hablar más de Dios y del ascetismo.
Para algunos es inconcebible que un siervo de Dios hable de las muchas dichas naturales que el Creador ha puesto en este mundo.
Desgranar ese rosario de pequeños placeres, en nada desdice la alta estima que todos debemos tener por el ascetismo. En este blog me suelo fijar en esas pequeñas alegrías de la vida. Pero algunos preferirían que hiciera una exposición de mis prácticas ascéticas.
Un blog así tendría posts de este tenor: Hoy me he levantado del suelo. Es duro esto de dormir sin colchón. Comienzo el día ayunando. Me paso la mañana flagelándome y dándome duchas de agua fría. Cuando llegue la hora del almuerzo, me comeré dos cebollas crudas con aceite. Mejor sin aceite. Mejor que dos cebollas tomaré dos nabos. Las cebollas podrían estar sabrosas.
Los lectores pueden hacerse una idea del resto del día.
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Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo