Quizá alguien se haya escandalizado porque en mis anteriores posts haya ensalzado una cierta felicidad natural. Pero esta felicidad existe.
He conocido a personas muy religiosas y, sin embargo, tristemente infelices, con una infelicidad continua, no transitoria. Por el contrario, he conocido a personas agnósticas que gozaban de una cierta felicidad natural.
Dios mismo elogia esta felicidad intramundana en numerosos lugares de la Biblia. Por supuesto que la felicidad del Cielo es incomparable a la imperfecta y modesta felicidad que podemos tener en esta vida. Pero nadie podrá basarse en la religión para negar la existencia de ese arte de vivir. Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:
http://quelugartanbonito.blogspot.com/
Los comentarios para este post están cerrados.
Si padre, es verdad pero no se como puede ser esto. Que personas que tienen trato con Dios esten tan tristes, y por contra otras que no lo tienen sean mas felices. Yo creo que la explicacion esta en que las religiosas estan encerradas en si mismas y no en Dios, en el fondo no le Conocen.
Un saludo.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo