Quizá alguien se haya escandalizado porque en mis anteriores posts haya ensalzado una cierta felicidad natural. Pero esta felicidad existe.
He conocido a personas muy religiosas y, sin embargo, tristemente infelices, con una infelicidad continua, no transitoria. Por el contrario, he conocido a personas agnósticas que gozaban de una cierta felicidad natural.
Dios mismo elogia esta felicidad intramundana en numerosos lugares de la Biblia. Por supuesto que la felicidad del Cielo es incomparable a la imperfecta y modesta felicidad que podemos tener en esta vida. Pero nadie podrá basarse en la religión para negar la existencia de ese arte de vivir. Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo