Estimado señor Presidente Zapatero:
Con su decisión de hacer más fácil el infanticidio en España, me gustaría decirle que mi opinión sobre su persona ha caído más bajo, pero eso sería mentirle.
Le sorprenderá lo que le voy a decir, pero el tema del aborto, lejos de ser un asunto éticamente zanjado, es algo muy disputado aquí en España y fuera de ella. Le aseguro que no es una manía de los obispos españoles y de cuatro inadaptados.
El sangriento baño de muerte que es el infanticidio, resulta quizá la muestra más clara de su talante. Usted se pinta a sí mismo como un demócrata, pero tiene corazón de tirano. Usted sonríe forzadamente ante las cámaras, pero fuera de ellas no tolera que nadie le lleve la contraria.
Lo que hoy le parece a usted tan normal, en el futuro puede considerarse como una aberración.
Cada niño es portador de un destino. Tiene una vida por delante. Es una vida. No es parte del cuerpo de la madre. La madre no puede decidir qué hace con su cuerpo, porque ese ser NO ES parte de su cuerpo, ESTÁ en su cuerpo.
Quiero que sepa que cuando usted llegó a presidente, a mis amistades les decía que yo creía que usted era una buena persona. Alguien que pensaba de forma diferente a mí, pero una buena persona. Muchas acciones suyas me convencieron, muy a mi pesar, de que usted es una mala persona. Señor Presidente, desde este humilde rincón de la Gran Red de Redes, se lo repito una vez más: usted es una mala persona.
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Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
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José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
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Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
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