Hasta ahora, en España como en cualquier país, nadie era condenado por un juez con la única prueba del testimonio del denunciante. Pero con la Ley de Género vigente en nuestra legislación, un número indeterminado de mujeres han decidido hundir a su expareja alegando malos tratos.
Creo debo poner mi granito de arena para que del mismo modo que la sociedad se concienció de que el maltrato a la mujer no podía seguir permitiéndose, ahora se debe concienciar a la sociedad de que quebrar el sistema de garantías legales no es el remedio contra ningún mal.
Nadie puede ser condenado sólo por el mero testimonio de una denunciante. Es muy triste para un hombre inocente, encontrarse en el proceso de separación que un buen día pierde la casa, lo meten en la cárcel y tiene que pagar grandes indemnizaciones.
Todo delito debe ser probado. Y en no pocas situaciones es imposible saber qué pasó en la intimidad del hogar, en una situación en la que sólo había dos personas: el denunciado y la denunciante.
La situación de antes en la que la mujer estaba indefensa ante el marido, era absolutamente reprobable. Pero estaba indefensa ante el agresor, le quedaba la Justicia. La situación de ahora en la que algunos hombres están indefensos ante la Justicia, me parece kafkiana. No es lo mismo estar indefenso ante alguien que comete un delito, que estar indefenso ante la Justicia. Aunque nuestro inmarcesible líder Z ya nos tiene acostumbrados a todo tipo de situaciones kafkianas. Aunque las huestes gallardonianas tampoco han protestado, porque eso parecería reaccionario.
Así que nuestra clase política, con tal de no parecer reaccionaria, ha dicho: pues si hay que dejar que metan en la cárcel a inocentes que los metan. Lo que sea con tal de no parecer reaccionarios. Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo