Siguiendo con la ucronía de ayer. Un poder unitario, cohesionado, fuerte en Europa, difícilmente hubiera permitido la independencia de los territorios americanos, del Norte y del Sur. Sin contar con el hecho de que buena parte de las necesidades materiales de los tronos, eran la necesidad de fondos y hombres para las guerras del Viejo Continente. Con un poder unificado, no hubiera existido la necesidad de forzar tanto la maquinaria de los impuestos. Y probablemente América no hubiera sentido tanto la necesidad de buscar la independencia.
Y desde luego, si hubieran llegado esas provincias y colonias americanas hasta el siglo XIX en unión con la Metrópoli, entonces esa unión se hubiera consolidado.
Hemos gastado tantos esfuerzos, tantas vidas humanas, tantos recursos, en nuestras guerras. ¿Cómo estaríamos ahora sin las dos guerras mundiales? Ahora mismo estaríamos más adentrados en el futuro. ¿Qué hubiera sucedido si los griegos de la época de Pericles llegan a América, y allí fundan una confederación de polis griegas, con sus filósofos, su arte y un decidido amor por la libertad? Hubiéramos conocido una América totalmente distinta.
La sucesión de causas y efectos supone un espectáculo intelectual tan impresionante como la más formidable de las cascadas o la más poderosa de las cordilleras del mundo. Entre otras cosas, ésta es una de las razones por las que Dios tiene un poder tan perfecto sobre la Historia humana. Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:http://quelugartanbonito.blogspot.com/
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
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Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo