Siguiendo con la ucronía de ayer. Un monarca europeo que hubiera centralizado el poder desde el siglo XVI hubiera podido ser la mejor de las bendiciones, pero hubiera podido corromperse convirtiéndose en la peor de las maldiciones. Es cierto que un poder unificado católico (un solo rey sobre España, Francia, Inglaterra y Alemania) habría sido una situación que hubiera supuesto el triunfo del catolicismo en todo el mundo, salvo China y los países islámicos.
Pero lo mismo que eso hubiera podido suponer el triunfo de la unidad cristiana, también habría significado tener que aceptar el peligro de que si ese trono se hubiera puesto en contra, Roma hubiera tenido que sufrir el peor de los yugos.
Tal como veo las cosas, creo que un trono con un poder absoluto sobre Europa desde el Renacimiento, habría significado un grave riesgo de convertirse en un freno a la libertad y habría colocado a la Iglesia al borde del desastre en cada generación. Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:http://quelugartanbonito.blogspot.com/
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
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Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo