Siguiendo con la ucronía de ayer. Si desde el siglo XVI se hubiera mantenido en el Continente un gran poder central como el de los Habsburgo, y a ese poder se hubiera agregado Francia por vía de unión dinástica, la historia de Europa hubiera sido más próspera, más feliz, nos hubiéramos evitado dos terribles guerras mundiales, y varias en los siglos anteriores.
La resurrección del Imperio Romano era una aspiración de los Habsburgo. Y no hay duda de que un trono fuerte hubiera un factor positivo para evitar las luchas que hubo entre estados en los cuatro siglos siguientes, hubiera sido un gran bien, sí.
Aunque habría cabido la posibilidad de que ese trono se hubiese convertido en fuente de una opresión inimaginable. Algo así como los monarcas asirios de la época de las guerras médicas, algo despótico que hubiera asfixiado la lucha por la libertad de la época de la Ilustración. Un gran poder central es un factor que evita luchas menores, pero al mismo tiempo suele arrogarse cada vez más prerrogativas.
Honestamente creo que la historia del Viejo Continente acabó en un justo equilibrio. Ni era un bueno un cantonalismo continental, ni una especie de gran estado asirio de tipo europeo. Creo que la Providencia Divina nos protegió. Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:http://quelugartanbonito.blogspot.com/
Jueves, 31 de mayo
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