Hoy he visto otro fragmento del vídeo de la conferencia sobre la ceguera que dio Borges hace ya muchos años.
Es impresionante ver el aforo de un gran teatro pendiente de la palabra de un solo hombre sentado en una mesa, hablando con lentitud y suavidad. Digo que es impresionante, porque ese hombre, Jorge Luís Borges, llenaba el teatro.
Él era toda la obra que iban a escuchar. Y vaya que si lo consiguió. Todos le escuchaban en vilo, pendientes de cada palabra. No he visto todavía el final, seguro que el teatro retumbó de aplausos inacabables.
Esa conferencia se dio hace ya una generación, pero se sigue escuchando; con igual placer que el primer día. Porque lo que uno tiene delante cuando escucha la conferencia es algo evidente: un gran hombre.
Hay hombres que es como si desprendieran de sí mismos una luz, la luz de su grandeza. Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:http://quelugartanbonito.blogspot.com/
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo