La vejez del pastor sentado todo el día en un sillón de una residencia, es una verdad terrible que me hace meditar acerca de la vanidad de las cosas, todo es vanidad, absolutamente todo. Esos sacerdotes abandonados nos recuerdan que nuestros deberes, nuestras ilusiones, tienen que tener como fin a Dios, porque al final sólo queda Dios.
Conocí a un cardenal canadiense en el apogeo de su esplendor eclesiástico en la Curia Romana, yo era un joven de veinte y un años. Quince años después, me lo volví a encontrar, por casualidad, en una residencia de religiosos pocos años antes de morir, retirado desde hacía muchos años, sin poderse levantar de su silla.
Ése es el final oscuro del cardenal y del capellán, de un vicario episcopal y de un canónigo. Deberíamos meditar más acerca del tramo final de nuestro paso por la tierra. Nosotros los eclesiásticos estudiamos nuestras licenciaturas, nuestros doctorados, con pasión. Trabajamos con ardor. Pero el final de nuestra vida nos enseña cómo el afecto de nuestros feligreses es flor de un día que pasa. Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:http://quelugartanbonito.blogspot.com/
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Esperanza, estas mal de la cabeza que escribes cosas tan disparatadas. Me da la impresión que sos una fan del cura Fortea ya que se ve lo lees cotidianamente.
Creo que te importa muchísimo más d elo que piensas. Basta que no lo leas y no lo tomes en cuenta. le haces publicidad de gratis
una pregunta, ¿el " cura libre " chalado es el mismo que este forero Esperanza y el que quiso matar al Papa? andan igual de la cabeza
ahora entiendo que tengas como trofeo nuestros sufrimientos, vanaglorias, si supieras cuantas personas sufren valiendo, si supieras lo que has dicho de solo Dios, ¿pero sabes de quien hablas? nada de aqui llena, las criaturas fallan, el demonio esta dentro de los cuerpos de muchas personas tratando de que destuir y machacandonos y no encontramos solución y tu piensas que solo Dios, daria todo de mi todo por encontrarme con ese padre esplendido grande, que solo quiere nuestro bien, el si es bueno manso, mi jesús, el si, el no falta al respeto intenta ayudar, siempre, la humildad es la verdad, asi era san pio da pietrelcina, pero el mal turba no respeta los tiempos de Dios hace caer, yo hoy he pecado soy una pecadora y estoy poseida, sabeis cuantas veces sufro penas espantosas que me llevan a no ser yo , y veo a mi familia destrozada y no puedo nada mas que sufrir, pide , ora trabaja pero no digas que solo tendrás a Dios, porque esto es maravilloso, maravilloso, que Dios nos ayude,
Más que un exorcista lo que habría que mandarte es un loquero que te lleve al manicomio, chiflada.
como me duele demasiado la cabeza termino, ¿solo te queda Dios?, tanto hablar os perdeis, una palabra tuya bastara para sanarme, os perdeis, solo Dios, y vos fortea que no sabes ni quien sois, te parece ¿poco? yo andaria loca si fuera sacerdote, y pensara que despues esta Dios, que suerte, que suerte, sabes lo que me gustaria saber eso a mi, me cahis, que grande, todo es Dios, todo, y que mas quieres, me da pena ver lo que veo, y yo puedo confiar en tu ayuda, que pena profunda tristeza, que mas quieres. no comprendo nada.
es verdad, que pena me da, tan solito, ay que pena, ay ay ay, que pena, que falta de tortas os hacen falta, dar gracias a Dios, sin miedo y mientras esteis aqui, no mintais ayudar.Escuchad, ay que penita de verdad ay ay ay, a mi no me da ninguna, porque , porque no lo conozco seguramente me mandaria al manicomio asi que marchando y dando gracias, por tener vida, por tener salud, ¿deque se queja fortea? yo si que haria que se quejara de verdad, habria que ponerte en tu sitio porque tu solito no puedes no por eso el mal te lleva a Dios, sufriras, mucho, entonces. Analiza, seguro. Si por el mal llegas a Dios, mortal es tu pecado, cuidado, venga que nos tenemos que salvar todos, mandame un exorcista o los que sean a mi casa, ya.
Asi vas a acabar tu, solito, no creo si tienes multitudes , no te preocupes, oye mala persona solo quiero que sepas, que yo si se quien eres y que eres muy malo, no eres ningún santo, que de ovejas rendidas y cuantas por rescatar, no ayudais a cristo en nada en estos tiempos, pasando de todo, ¿has ganado mucho con tu libro? dale algo a los pobres , si te hubieras casado martir tu mujer, hubieras echo martires asi los haces en la iglesia y todo queda enterrado hasta que se sepa, todo tiene su tiempo, yo a mi me interesa no hablarme con vosotros porque cada vez acabo peor, pero la verdad las piedras hablaran, eres sois pateticos, tienes cara de bruja te falta la escoba, no tienes ni idea y buscas ¿el que' hablar de que? vete a tu casa no podemos opinar nos mandas al manicomio, vete tu, mira tu corazón, esta demasiado ansioso, no creeis que os meteis donde no os llaman, sin saber, ahora un cura que ora, no solo por lo de las posesiones, oye cuando te oigo, me gustaria, que estuviera
Los sacerdotes no son una excepción en su vejez.La soledad llega a muchas personas al final de sus días.No sea egoísta,P.Fortea;porqué muchos hay que lo han entregado todo,por su familia,por su trabajo,por su ideal a lo largo de su vida y son olvidados cuándo no son útiles.No son sólo los curas víctimas del abandono .¡Más duro es para unos padres ancianos verse olvidados por sus propios hijos;por quienes han vivido y lo han dado todo!.Claro que para comprender lo duro que es eso,hay que ser padre.
Es verdad lo que aqui se dice, yo escuche ha un sacerdote una vez, que los curas entran en el seminario sin conocerse, viven sin amarse y mueren sin llorarse, es eso verdad?pues puede ser.
Blogger: sacerdotes y no sacerdotes, eso todos.
Los sacerdots en primer lugar son personas como cualquier hijo de vecino.
Ya lo decía mi abuela sí uno muere de jóven mal y sí muere de viejo también.
Ciertamente no a pocos nos hace darle vueltas a la cabeza este tema de la soledad sacerdotal. Conocí a dos sacerdotes mayores, ya difuntos, que eran el vivo reflejo de las dos caras de la moneda que al llegar a "viejos" tenemos que pagar. Uno, aun con más de 80 años, prácticamente ciego y relegado a una habitación de residencia conservaba su ardor, su fuego de apostol. El otro, mas compañero del desánimo, solía andar triste, la enfermedad le pesaba y nunca llegó a vivir en residencia. Al primero un día le pregunté: ¿Quien es para usted Jesucristo? - me respondió - para mí Jesucristo es todo, lo ha sido todo en mi vida. Rasurados los ojos de agua, me atreví a vestirle mejor de lo que iba. Aquí me parece que está la clave de la vida sacerdotal, en vivirla sin medianías ni vacilaciones, y al final, es verdad que está sólo, pero la satisfacción de haber entregado la vida sin buscar recompensa es la mejor paga para un sacerdote.
Tiene usted mucha razón en la soledad del sacerdote al final de su vida, pero mire a su alrededor... ¿cree que a otros viejos les va mucho mejor? quizás el amor de sus hijos, nueras, nietos sea también flor de un día... Pues claro que sí, al final cada uno va a lo suyo. Así es.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
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Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
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