Otro clásico en cuando el jefe de los villanos antes o después acaba ordenando a sus esbirros que maten al héroe, normalmente un héroe acompañado de una heroína, siempre grita de un modo contundente: ¡matadlos! Ese modo de dar la orden es muy característico, con mucha convicción. Aunque se puede apostar veinte a una, a que al final algo pasa y el héroe se escapa.
Durante años, los soldados malos llevaban un casco con una especie de penacho metálico cortito. Y el jefe de los malos llevaba capa. La capa era imprescindible. Y además el villano solía poner los brazos en jarra.
El bueno sonreía. Mientras que el malo sonreía, sí, pero malvadamente. Por si todo esto no dejara clara la división entre el bien y el mal, el héroe era guapo (nunca vi un héroe feo o anciano), mientras que el villano era feo. Tenía a varios científicos con bata blanca bajo sus órdenes. Pero curiosamente él nunca iba con bata blanca. Que el jefe de los malos fuera científico debía estar prohibido o algo así.
Los malos tenían predilección por las islas tropicales y por los refugios subterráneos. Ya no digamos nada de los volcanes inactivos. Los volcanes eran para ellos como un vicio. Aunque lo que realmente era un vicio para ellos, eran las armas definitivas supersecretas. Dentro de ellas, el misil que iba a despegar automáticamente después de una cuenta atrás, era un clásico.
Y es que el público necesita patrones claros, nítidos, sino se despista. Y no queremos que el público se despiste. Si el público se despista hoy, mañana pueden salir niños raros que les de por conquistar el mundo o cosas así.
Bueno, después de toda esta explicación sobre la diferencia entre el bien y el mal, entre el héroe y el villano, ya los sabéis distinguir. Ya no os pueden dar gato por liebre. Y por tanto ahora viene la pregunta práctica: ¿Chávez (el Inmarcesible Lider Bolivariano) está en el lado de los héroes o en el de los supermalos?
Bueno, pues sea cual sea la respuesta, por favor, si es usted venezolano no vote por su reelección el próximo domingo. Por cada voto que le entreguen a Chávez, un gatito indefenso muere en algún lugar del mundo. Por favor, hágalo por los gatitos. Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:http://quelugartanbonito.blogspot.com/
Todas estas películas de las que hablé en posts anteriores (hablé de dos películas) no pueden ser incluidas en una categoría, porque han creado una nueva categoría en el mundo cinematográfico.
Lo gracioso es que no son comedias, porque fueron hechas totalmente en serio. Lo irónico es que la mala película se convierta en objeto de culto y supere ampliamente en difusión a la película buena.
Todo lo cual nos lleva a una curiosa reflexión acerca de lo que es bueno y es malo. Así como también es muy interesante analizar la expresión del mal en ellas. Desde luego son muy curiosos los uniformes de los soldados malos. En seguida sabes quienes son los del bando malo, porque tienen un uniforme de malo. Después no hay que despreciar la risa maléfica del villano. Una risa en la que suele echar la espalda un poco hacia atrás.
También es muy gracioso cuando el jefe de los malos medita cómo hacer el mal: pone una mirada de malo meditando muy específica.
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Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo