Ayer por la noche no dejaba de dar vueltas entre las sábanas de mi cama. Eran las tres de la noche y el sueño no llegaba. Normalmente cuando esto me sucede, se debe a que he cenado algo muy indigesto. Pero en este caso tenía la sospecha de que un asunto que creía que no me afectaba, quizá inconscientemente me afectaba más de lo que pensaba.
Me puse a rezar el rosario, pero nada. Tumbado como estaba, me puse a hacer oración mental, pero nada. No estaba nervioso, no estaba inquieto, simplemente el sueño había huido de mi cama.
Entonces, en mitad de mi oración le pedí al Señor que me diera una señal sobre cierto tema que para mí era muy muy importante. Le supliqué humildemente que me mostrara en la Sagrada Escritura si eso iba a suceder. Después de hacer la petición, dudé un segundo si levantarme, encender la luz e ir al salón que era donde tenía la Biblia. Tenía la ventana abierta (a veces duermo con la ventana abierta) y como es invierno hacía bastante frío. Entonces me vino a la mente: tolle et lege, toma y lee. No digo que oí una voz de lo alto, pero sí que vino a mi mente ese pensamiento.
Así que me levanté. Y entonces
(seguirá mañana)
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Así comenzó la conversión de San Agustin :"Toma y lee", y abrio la Biblia y sucedió el milagro: encontró un texto de San Pablo que decía algo así como "Revestios del Señor Jesucristo, fuera comilonas...y no sé que más". Gran Santo.
Ciao, Padre Fortea. ¡Adelante con los Caballos!
Jueves, 31 de mayo
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