Muchos días, hoy uno de ellos, me paso todo el día inmerso en la revisión de mis libros. Salvo el tiempo dedicado a mis oraciones y unos breves descansos, me subo al andamio de mi novela y no bajo más que para hacer mis oraciones, comer y descansar un poco tras la comida y la cena.
Después llego a la noche y pienso: la literatura no merece tanto.
Si pudiera repetir mi día, hubiera descansado más y no en soledad. Hubiera ido a comer con alguien, me hubiera dado un paseo, hubiera ido al cine, lo que sea. Hoy no es una excepción, hay más días como éste, muchos.
Cierto es que después se ve claramente el libro hecho con pasión, del que fue hecho sin ella. El libro que costó sangre, sudor y lágrimas, del montón de papeles escritos.
Por mis libros he derramado muchas veces literalmente lágrimas y sudor en el proceso de su escritura. No recuerdo haber derramado sangre por ellos, excepto aquella vez que me clavé una grapa en el dedo al grapar varias hojas. Y una vez me corté otro dedo con el filo de una hoja, sería una hoja traicionera. Pero, claro, eso no cuenta. Si quiere dejar comentarios, hágalo aquí:http://quelugartanbonito.blogspot.com/
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo