Luís sigue viendo ese aburridísimo reportaje sobre los Calamares de Humboldt. Magnífica sobremesa para la cena de después de Navidad.Yo me he tenido que tomar la sopa de segundo plato, porque una llamada de un cura ha sido tan larga que mi madre ha tenido que volver a calentar la sopa con el microondas. No sé como el plato al rojo vivo no ha fundido la mesa.
A las 5.00 ha empezado a nevar, venía conduciendo del Pirineo. La nevada ha sido de película. Al final, he tenido que conducir sin salirme de los dos surcos para mis las ruedas. Si hubiera seguido con esa intensidad un cuarto de hora más, la carretera hubiera quedado completamente cubierta a pesar de que los coches íbamos en fila.
Jugaría mi partida de ajedrez de la noche, pero tengo sueño, estoy cansado, he caminado mucho, varias horas, a un solo grado de temperatura. La noche de Nochebuena soñé que era policía. Pero no cualquier policía, sino uno de esos de 1900 en Nueva York. La noche de Navidad, ayer, soñé que le enseñaba a no sé quien unas fotos en las que estaba rodeado de cardenales. Pero también los cardenales iban vestidos como en 1900, con grandes mucetas blancas. A ver si ahora en mis sueños me da por comienzos del siglo XX. Ya podría alguna Navidad tener algún sueño navideño. Pues no.
Los comentarios para este post están cerrados.
Diario de un cura normal. Conozco a muchos curas normales. Y me encanta charlar con ellos. Hay otros que no están por la labor y se esfuman de la realidad. Andan solitarios y concentrados en lo suyo. Al oirles predicar nos damos cuenta de que rumian demasiado. Y el verbo de Dios se hizo carne y acampó entre nosotros...
Ya queda menos para la cuesta de Enero.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo