Hoy mientras cenaba he visto El Guateque (The Party), gracias e-mule. Para mí ver esa película ha sido toda una experiencia. La película, que es bastante mala, supuso para mí todo un hito en aquella temprana edad mía.
¡Aquellos tiempos del Sábado Cine! Aquellos tiempos en que toda España estaba ante el televisor, como niños. Santa ingenuidad con la que entonces nos sentábamos en el sillón. Nos conformábamos con tan poco, no reíamos con cualquier cosa. Cuando ahora pienso que Louis de Funes me hacía reír, apenas me lo puedo creer.
Eran los tiempos en los que, en cuestión de comedia, Jerry Lewis era lo más. Eran tiempos en los que Doris Day no era un personaje de la Historia, era lo que estaba en cartel.
Sé que lo he dicho mil veces, sé que me repito, ¡pero no había ni un móvil en todo el mundo! Y cuando uno llegaba a casa, no preguntaba: ¿he tenido alguna llamada?
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Qué buena ocasión me ha brindado la providencia con este artículo en los que el móvil parece ser un invento sin sentido. Ayer tarde, dia de nochebuena, descolgué el teléfono para las felicitaciones familiares. Pero el teléfono estaba mudo, silencio total. ¿Qué pasa con el teléfono fijo? Pesquisas por doquier. Nada. Cuelga y descuelga y nada. Me quedé con tres palmos de narices. ¡Menos mal que tengo el dichoso móvil de prepago! Llamada al operador ONO (parece la ONU por su facilidad en no hacer mucho) y me dijeron que comprobaran cosas en el dulce acento sudamericano(cuento chino) y por último, para consolarme, que si era la primera vez, que si hay saturación, ... Me chuparon unos cuantos euros por la llamada y así estuvieron todo la noche. Los que llamaban a mi casa recibian el tono de comunicando. Explicaciones, disculpas, y cabreo.
En estas condiciones llegué al sofisma de que el móvil salva del peligro de la incomunicación, de momento, pero siempre que no sea de la misma oper...
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo