Hoy me he encontrado esta foto en mi correo electrónico. Me la ha enviado un viejo admirador francoparlante y me ha hecho mucha gracia.
Dada la foto, iba a explicar hoy cómo reformaría el Colegio Cardenalicio, pero no me puedo aguantar y os voy a contar mi entrevista con Cristina Tárrega en Territorio Comanche de Telemadrid.
Lo primero de todo es que casi tengo que llamar para anular la entrevista, porque comí una cosa en mal estado en el almuerzo (de hecho ya dudé en el momento) y desde las cinco de la tarde me he sentido rematadamente mal.
Y así, sin cenar, con nauseas y con fuerte dolor de cabeza me he montado en el coche que me ha enviado la cadena. Sea dicho de paso, los mejores coches siempre son los de Telemadrid. Me ha hecho mucha ilusión encontrarme en la salita de los canapés (esa salita tan entrañable) con Marujita Díaz.
Lo primero que ha hecho al verme ha sido decir con una firmeza que no admitía ni duda ni contestación que era católica. Después hemos tenido una agradabilísima conversación. De su fe y de su bondad no dudo. Bondad con ciertas ligerezas, pero bondad al fin y al cabo.
Los canapés de Telemadrid son los mejores de todas las cadenas. Yo sin cenar, pero con nauseas. No he hecho gasto.
Después me he encontrado con Peñafiel. Al darnos la mano hemos hecho una bonita estampa: el altar y el trono.
Cuando ha empezado la entrevista no las tenía yo todas conmigo. Albergaba mis temores. Cristina Tárrega tiene pinta de devoradora de entrevistados. Pero no, todo lo contrario. Me he sentido cómodo, he podido sermonear, me ha respetado, he disfrutado.
Hasta me ha dado tiempo para atacar un poco al Gran Wyoming. Sí, querida Cristina, he dicho, porque yo antes de venir a aquí he visto un programa en el que se atacaba a la Iglesia. Y me he despachado a gusto. Y eso que el Gran Wyoming me parece el más inteligente de los presentadores. Me hace gracia de verdad y hasta le admiro. Pero le he atacado sin piedad, porque se lo merecía. Mira que hoy reírse del padre Loring en su programa.
La verdad es que el padre Loring también se ha pasado un poco en el vídeo que han puesto. Pero bueno, no importa. El padre Loring es el bueno del padre Loring, mientras que el Gran Wyoming es un filisteo deleznable.
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No diga Vd. que el padre Loring se ha pasado hombre, no sea necio. El padre Loring es un ejemplo de santidad sacerdotal, a pesar de los fallos que como humano tendrá. Ya tenemos bastante con los Gwyoming & company que al amparo de la LIBERTAD DE EXPRESIÓN han convertido ese derecho en refugio de la falta de educación, respeto, solidaridad, intransigencia, persecución desigual para quienes no se doblegan, ..............
Total, ese retrato es de obispo, no de cardenal. Testimonio de ello el bonete con borla (los cardenales no la llevan) y el mantelete sin muceta (que corresponde a un obispo titular, sin diocesis). El pigmento rojo de los capisayos es sin duda una fantasia del pintor, o una jugarreta de la foto.
Al ver la foto se comprende esa aficción al ajedrez.Que se vayan preparando!
Padre Fortea: Ni caso a estos elementos que por aqui insultan. Y en la foto sale favorecido, no rechace el capelo cardenalicio si se lo dieran.
Esto me parece "de traca"; francamente, una cosa es reirse de uno mismo y otra el acabar haciendo el ridículo, insinuando no sabemos qué... claro que si leemos el post siguiente, lo comprendemos. El padre Fortea gustaría de ser cardenal, pero como por "méritos propios" no va a poder ser, sueña (es propio de los narcisistas) con llegar a serlo por una especie de suscripción popular.
Me resultaba mínimamente interesante la teología de lo demoniaco, pero desde hace tiempo creo que las poses de este sacerdote, sus frivolidades, la están destruyendo, y eso es malo, porque es el camino más corto para que, los que no se sienten interesados, acaben por olvidar el tema, adjuntando a esa teología la imagen estrambótica de un cura que no tiene medida en sus excesos.
Tengo para mí que el padre Fortea es hombre de gustos refinados. Eso de hacerse republicano es de una ordinariez verdaderamente detestable; y, sobre la ordinariez, propio de horteras. Deje usted la plebe, amigo Luciérnaga, que de inmundicias está el planeta lleno.
¡Republicano! Eso huele a sangre, a casino de provincia y a calcetín sudado. Uf, quite, quite.
Está muy gracioso,P.Fortea,vestido de "príncipe de la iglesia",quizá un poco estrambótico.Pero le recuerdo que la "monarquía" aunque sea "eclesiática" está un poco pasada de moda,decimonónica,diría yo.Por lo tanto,le aconsejo bajar del pedestal,mezclarse con la plebe,y tal vez,incluso si nos tienta el demonio hacerse republicano.¿utopía?.
¿Que el Padre Loring se ha pasado?
Ya quisiera Vd llegar al P. Loring a la suela de sus zapatos.
Vd. deiquese a lo canapés en los platós y a ir de urtadillas a Maestro Ripòll con sus amigos de Lumen Dei.
¡¡Deje la vida frivola, Padre!
pues no estaría mal que le eligiesen de Cardenal, padre Fortea.
Padre, como se le ocurre vestirse de Comanche? Es normal que le sentara mal la cena, hasta los demonios habrán salido corriendo. Y sólo faltaba Marujita Diaz. Pensandolo bien, vivimos en Dios, le habrá aprovechado a alguno. Por cierto el otro día dijo Vd. que no consideraría pecado muchos temas sexuales. No todo lo que se hace le gusta a Dios. Si en un confesionario se puede pecar, no le digo nada en otros lugares. Debe comenzar a dar charlas por España, anímese, lo necesitamos más que nuestros hermanos de América.Saludos a todos
Jueves, 31 de mayo
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