Ayer, extrañamente, me desperté a las cinco de la mañana y me desvelé. Quizá demasiado calor con el edredón en medio de este clima cambiante de noches más frías y menos frías.
Lo cierto es que me puse a leer el grueso tomo de simbolismo sobre El Bosco. Poblé mi noche en mi camastro de imágenes más oníricas que las que pueblan mis sueños.
El sueño no vino. Me levanté y pinté un poco. Para cuando los párpados se me cerraron, la noche ya estaba herida.
Pero ahora pienso que el mundo de imágenes de aquel hombre gótico que era El Bosco, suscitó otro mundo no menos enmarañado y gótico de explicaciones a su obra. La mente humana es capaz de crear bosques intelectuales. El Bosco hace más bello nuestro mundo, haciéndolo más variado. Creando oscuridad, paisajes de ríos helados y de grupos de seres inmundos que tratan de hundir y desarbolar a las almas-barco. Poco sabemos de tu vida, Hyeronimus, pero viendo tus cuadros seguro que fue apasionante.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo