La fe de la gente sencilla: ése es el gran tesoro de la Iglesia, su fortaleza, sus pilares y la razón por la que trabajamos sus operarios.
Hoy me he despedido de la parroquia y hemos recibido al nuevo párroco.
Cuando en la ceremonia, en las calles, en el gran salón donde hemos tenido un ágape veía a los varios cientos allí congregados, lo que se veía era el espectáculo de la fe de la gente sencilla. Espectáculo siempre agradable, siempre reconciliador con la vida.
Desde los monaguillos pequeñitos, uno de ellos ortodoxo y vivaz, la otra pelirroja y dulce, hasta mis queridas gemelas de pelo canoso, la encantadora fe de un pueblo era una razón para haber trabajado todos los días de casa uno de esos breves tres años.
Del nuevo párroco sólo puedo decir una cosa: han venido dos autobuses enteros a acompañarle. Eso lo dice todo. El templo estaba a reventar, el sobrecoro al límite de su peso, la gente de pie, los pasillos repletos. Sí, la parroquia queda en buenas manos. El rebaño tendrá un buen pastor.
Después he recogido mis cosas de la sacristía. La nocturnidad de la hora teñía de una cierta tristeza la escena. He pasado grandes momentos entre los muros de esa iglesia del siglo XVII: alegrías, muchas alegrías.
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No siento absolutamente nada. Me importa un pimiento que su destino sea otro, porque sé que su destino es el Otro y no hay destino mejor, me alegro. Además, acercándome a tierra sólo un poco, un Blogger no es un internauta vulgar, es una persona que siente y responde a la llamada, digamos, de ¿San Gabriel, para beber agua de la peña de Meribá y continuar por la infinita gentileza de Dios andando adelante en el desierto hacia la Tierra del Pentecostés?
Me alegro por el cambio. Espero, sin embargo, que ese cambio no afecte a las coordenadas de su Blog. Le deseo suerte, es más, lo digo públicamente: ¡ Señor, si he hallado alguna gracia ante Ti, te lo ruego, bendice por eso al Padre y Hermano Fortea con alguna de tus frutas desconocidas para que el mundo sepa que somos Tus Hijos porque nos amamos!
Que Dios le bendiga en su nuevo destino padre Fortea Saludos.
Espero que en su nuevo destino sea bien recibido, usted se merece eso y más
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
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