Blog del Padre Fortea

Elizabeth, la edad dorada

18.10.08 | 23:23. Archivado en Con clave
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Entre una cena, un rato de bicicleta estática, un desayuno y un almuerzo me he visto Elizabeth, la edad dorada. Yo pensaba que este tipo de películas ya no se hacían. Es decir, pensaba que este tipo de guiones en los que los españoles son peores que Hitler y los ingleses son la Madre Teresa de Calcuta, ya no se filmaban desde la época de El Guateque. Más que nada por decoro.

Pero me equivoqué. Aunque he de reconocer que las partes más graciosas de la película eran las protagonizadas por Felipe II. Lo menos malo que se puede decir de él viendo la película es que era un maniaco sediento de sangre. Insisto, ésa era la parte más positiva del monarca en la película. Su hija pequeña me recordaba a Chucky, el muñeco diabólico.

Pero si os digo la verdad, lo que realmente me ha impresionado, no eran las matanzas (bastante malas por cierto) de las escenas de batalla de la Armada Invencible. No, lo que me ha dejado con el tenedor con un pedazo de filete de pescado a la plancha en el aire, han sido las arrugas y deterioro de Cate Blanchett. (El filete de pescado (rosada concretamente) iba acompañado de trocitos pequeños de calamar bien cocinado con calabacín, tomate deshidratado, romero, laurel y un poco de pasta sofrita en estos elementos.)

Como decía, había visto a Cate Blanchett en Elizabeth I (la primera parte, igual de mala que la segunda) y me pareció la más bella de las mujeres. Su rostro no tenía igual. Pero al ver esta segunda parte, me di cuenta de pronto de que habían pasado diez años casi. Y el tiempo había sido muy duro con esa cara grandiosa. Es como si hubiera visto hace diez años una obra de arte y ahora me diera cuenta de que esa obra se está desmoronando sin remedio, sin restauración posible, sin esperanza. Cuando vi la primera parte yo era un jovencito. Ahora veo en su rostro el tiempo que ha transcurrido en mí.

Observar y meditar este pequeño aspecto no pretendido por el director, ha sido para mí el verdadero tema de la película, una película sobre lo inexorable del paso del tiempo. Entre la niña que ríe dando sus primeros pasitos y la anciana que está en el féretro, están esas arrugas que hoy he descubierto en su rostro. Esas marcas en la piel marcan la mitad del reloj.

No creo que haya en el mundo un blog que os advierta más del paso del tiempo que éste. Ay, mañana os hablaré de Garzón y Llamazares como os dije.

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por jb 19.10.08 | 15:54

    sorprendidos van a quedar cuando diga el nuevo destino, me alegro por el padre fortea, oracion, buen día a todos.

  • Comentario por A. 19.10.08 | 11:05

    No se esfuerce santanderiense, creo que estamos ante un caso perdido, pasados los 40 es imposible reformarse, y ciertas dolencias emocionales van a peor. Lo que hay que hacer es rezar para que el pater sirva en un puesto que no le otorgue mucho poder, de lo contrario, apañaos iriamos....

  • Comentario por santanderiense 19.10.08 | 10:51

    Sr. Fortea:

    Ignoro si "haya en el mundo un blog que os advierta más del paso del tiempo que éste", pero sí estoy totalmente convencido de que ningún otro Blogger escribe en tan gran medida como Ud. de gastronomía y cine.
    Por cierto, la ingesta "de pescado (rosada concretamente) acompañado de trocitos pequeños de calamar bien cocinado con calabacín, tomate deshidratado, romero, laurel y un poco de pasta sofrita en estos elementos" proporcionará a Ud. enormes beneficios para su dolencia.
    Tempus fugit . Avive el seso y despierte.



Jueves, 31 de mayo

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