Mi avión atravesaba las oscuras aguas nocturnas del Atlántico, mientras yo me lo pasaba muy bien viendo mientras cenaba La gata sobre el tejado de zinc.
Me lo había pasado muy bien aquella mañana atravesando en un estupendo 4x4 las laderas empinadas y embarradas de un volcán cerca de Cartago. Grande fue la emoción de preguntarle asustado al conductor si aquel vehículo podía bajar aquella cuesta en concreto, grande fue el miedo de agarrarme fuertemente al asidero de mi costado pensando que el 4x4 iba a resbalar hasta el fondo del río, pero más grande fue la impresión estética de esta obra de Tenesee Williams.
Había visto esta película alrededor de los diez años en aquel mítico Sábado Cine, no entendí nada. Un niño no puede captar la inmensidad de la historia, de las emociones, la grandiosidad de los caracteres que se relacionan en esa historia. No podemos decir que esa película haya trama alguna, sólo historia.
La obra sugiere tanto, mucho más de lo que se dice en la película. La idea de que el primogénito en realidad no fuera hijo del magnate, flota pesada sobre el ambiente como un yunque. Es una certeza que no llega nunca a explotar, pero que golpea una y otra vez los diálogos. Como ésta, tantos y tantos flecos de la historia que no llegan nunca a ser estirados del todo.
La película para mí fue grandiosa como la selva que veíamos desde la fábrica de envasado de plantas medicinales que visité esa mañana. Durante ese viaje nocturno, ni toqué mi Archipiélago Gulag. Después vino la grandiosidad de la T4, el taxi que me llevó a los estudios de 4º Milenio, la nevera vacía y el retorno al territorio de mis rutinas.
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Bienvenido a la rutina de los anónimos.Después de un baño de multitudes viene bien una ducha de sencillez y recogimiento.¡Hogar;dulce hogar!.El retorno a lo cotidiano nos hace más humanos y solidarios con el pueblo que lucha por vivir cada día.No perdamos el Norte.El día a día es lo que nos hace grandes.
Esperemos que el nuevo obispo que le han asignado al padre Fortea durante su periplo americano, tras la salida de Catalá a Malaga, lo ponga en vereda y le asigne una parroquia o alguna tarea que le impida este egocentrismo mediático que hace tiempo lo ha echado a perder. "Memorias de un exorcista" que ni siquiera tiene dispensa de su obispo para serlo y que nunca ha ejercido como tal de forma jurídica y canónica adecuada. Hacen falta buenos sacerdotes que administren sacramentos y prediquen no freakis mediáticos que presenten al mundo la Iglesia de forma extravagante.
como rutinario y carente de sentido es este artículo. ¿Se sabe a qué viene este comentario no se sabe si sobre una película o sobre qué? Para ser vulgar no hace falta viajar allende los mares. Ya se ve que quedándose uno en su casita, lo es en cantidades industriales.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo