Blog del Padre Fortea

40 años y tal

12.10.08 | 05:12. Archivado en Con clave
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5.35 de la mañana, me despierta un coro de nueve personas cantándome Las Mañanitas del Rey David.

Más tarde un viaje de cuarenta minutos por unas carreteras que son una eterna curva, en medio de montañas y colinas verdes, sembradas de palmeras, vacas y un volcán en la lejanía que la sempiterna niebla, densísima, no deja ver.

LLegamos tarde, pero no importa, ellos querrían que les predicase cuatro horas seguidas. Al final sólo predico una hora por la mañana, una hora de preguntas y respuestas por la tarde, y la homilía de la misa. Homilía recortada por una lluvia gigantesca, atronadora, que se prolonga durante quince minutos.

Después viene el pastel de cumpleaños, no me lo esperaba. Sorpresa mía ante las dosmil personas que me aplauden sinceramente y me cantan el Cumpleaños Feliz.

Bendigo a la primera fila de enfermos: sillas de ruedas, cojos, personas con deficiencias. Aquí es donde más incómodo me siento, no quiero crear en ellos falsas esperanzas. Me da pena que crean que puedo darles lo que no está en mi mano.

Después oró por el resto de la gente. Aquí me siento más feliz, porque oro porque reciban algo más amplio, algo más indefinible, algo que ni siquiera sé yo qué es: la gracia. El misterio que reciben los sencillos, los humildes. Otros teorizarán sobre lo que es la gracia. Los pobres de espíritu la experimentan, la tienen, la sienten. No necesitan un tratado, la gozan con la simplicidad de los pastores hebreos de la época de Joel o Jeremías.

Noche. Vuelta a San José. Gran discusión teológica entre todos los pasajeros del 4x4 acerca del Misterio del Mal. La sencillez de Natanael vive en el señor del asiento de atrás. Al volante el banquero que como Mateo ha decidio seguir a Jesús. Detrás una mujer salvada del cáncer por el padre Emiliano Tardiff. Gran discusión, largo viaje en las entrañas de una noche oscura, lluviosa y por fin sin niebla.

Cenamos una pizza y una chocolatina con un chico joven, optometrista, gran colofón para el día. Este chico es un contemplativo, un santo y, encima, con poca hambre, menos mal, porque yo sí que tenía un apetito que me hubiera comido hasta la caja de cartón de Pizza Hut.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Eduardo Solano Araya 18.10.08 | 02:21

    Me alegra saber que tengo amigos como el Padre Fortea y don Jose el periodista. La verdad en una noche me senti como San Pedro que le dijo al Señor "Que bueno es estarnos aqui".Fue un privilegio para mi un regalo de Dios que mientras miles hacian cola para poder acercarse un minuto al Padre yo tuve una audiencia de varias horas.La verdad para mi fue algo grandioso ver la sencillez de los dos muestra de que son Hombres de DIOS.Solo le pido a DIOS bendiga sus vidas.Le pido a DIOS bendiga sus votos de pobreza castidad y obediencia y le otorgue cuando EL lo desee la parfeccion por la caridad, y que el Espiritu Santo dador de todos los dones perfeccione cada dia mas su carisma de soldado celestial contra el demonio y que le otorgue dones de profecia, sanacion,lenguas para que sea un faro para guiar a muchisimos a la salvacion.Y a la Virgencita le pido lo cubra con su Santo manto y que lo haga tan humilde como ella.Pido a DIOS bendiga la familia de Don Jose.Me despido EduardoSolanoAraya.

Jueves, 31 de mayo

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