El que tiene una bella cabellera rubia que le llega hasta la espalda, se enorgullece de sus rizos. El que es listo, se vanagloria de su inteligencia, pensando que tenerla es su mérito. Hasta el que ha llegado a centenario suele achacarlo a alguna virtud o costumbre. Recuerdo, y no es broma, a un centenario que dijo que había vivido tantos años por una razón, que desayunaba mucho. He vivido tantos años, porque siempre he desayunado mucho, dijo.
Todos creemos entender el por qué de las cosas, como ese centenario. Todos, como el protagonista de El Nombre de la Rosa, creemos tener la razón del por qué de las cosas. Fray Guillermo de Basquerville en el último capítulo descubre inteligentemente que no sabe nada. Yo en esto he llegado a una cierta humildad. Acepto el poco conocimiento que tenemos y que podemos tener del otro. Creo que fue hace años cuando me enfadé por última vez por defender tercamente algo en una conversación de amigos.
Pero soy benigno con los tercos. Hace tiempo que aprendí el arte de la comprensión con aquellos que todavía se creen poseedores de una alta consideración de sí mismos.
En otro orden de cosas, hemos despedido quince personas a Amelia que se a Lerma para ser una buena clarisa. Jamás entenderé por qué ha elegido un Mc Donalds para esta despedida. Esas dos hamburguesas que me he comido eran malas como unas Krusty Burgers.
«Hace tiempo que aprendí el arte de la comprensión con aquellos que todavía se creen poseedores de una alta consideración de sí mismos.»
Por eso la Vía Apia se ve que la ribetean las luces de los Mártires.
Padre no poseemos nada, no sabemos nada y si muchos males, miserias , lo bueno que tenemos es de Dios, aun para aquellos que no crean en El y son buenos es porque llevan en su alma la huella de Dios, cuando se contempla la Santa Cruz un rato comprendo nuestra nada y nuestro atolondramiento, el Sagrario, la Santa Misa, doy gracias a Dios por poner ante nuestros ojos ciegos tanta grandeza, tanto misterio, qué el Espíritu Santo nos ayude a permanecer aún ciegos y atolondrados en tan Santa Presencia.
Me alegra lo de la nueva Clara, lo de comer hamburguesas en esa despedida me parece mezclar un cuadro de Velásquez con uno de Picaso el mas cubista, nunca he podido comer una hamburguesa me produce nauseas no puedo de verla me pone mala y seguro que están sabrosas, pero yo no puedo, saludos
Viernes, 5 de diciembre
Padre Fortea
Jordi Llisterri i Boix
Sor Gemma Morató
Virtudes Parra
Asoc. Humanismo sin Credos
Máriam Mudarra
Gonzalo Díaz
Octavio Cortés
Juan Fernandez Krohn
Miguel Ángel Malavia
Siro López
ADIÓS AYER
Jaime Vázquez Allegue
Daniel Salsamendi
Miguel Blanes Coll
Julián Moreno Mestre