Ciudad de águilas, bosque de pináculos góticos, cordillera de rascacielos, ciudad de las alturas, puerto donde han fondeado todas las razas del mundo. Pináculos de oro tocando las nubes en los días de niebla. Columnas y más columnas, millares, que sostuvieron el poder económica de una urbe imperial. Todos los ciudadanos del final del siglo XX somos, un poco, ciudadanos tuyos. Sabemos que la marea de la Historia impulsa ya los barcos de la prosperidad hacia otros mares. Sabemos que en otras costas otras ciudades emergen con la fuerza y el orgullo con que tú lo hiciste. Pero para nosotros tú siempre serás nuestra Roma.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo