Ayer escribí unas líneas sobre el deseo de dominio sobre otros semejantes. Ese dominio no tiene por qué ser de poder puro y duro. Puede ser un deseo de dominio intelectual. Puede ser una variante que se conforme con la admiración, o con la veneración espiritual. Nunca he leído el Tratado de los tipos y subtipos del deseo de dominio sobre el prójimo, alguien debería escribirlo.
Os aseguro que no poseo tal defecto, el del deseo de dominar a mis semejantes de cualquier manera. Quizá porque varios decenios me han probado fehacientemente que no poseo ese dominio ni siquiera sobre mi propio yo. Mi propio yo es un reino con sus propias disidencias, sediciones, y feudos con una autoridad real disminuida.
Ante la contemplación de esta realidad bien probada (y ya bastante asumida) no es mi intención embarcarme campañas de conquista de yoes vecinos.
Incluso soy totalmente comprensivo con el exceso de benevolencia de Dios. Sí, ya no me incomoda su excesiva paciencia. Claro que, de vez en cuando, me encuentro con un talibán. Sí, uno de esos talibanes que militan en bando propio. Y me doy cuenta de que aun rezando el mismo credo, a veces él lo reza bajo un sentido completamente veterotestamentario. Y no sólo eso, sino que lee el Nuevo Testamento según el Antiguo. Cuando hay que leer el Antiguo, según el Nuevo.
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Justamente, cuando descubrimos ese deseo de dominar, es cuando hemos de rectificarlo, porque nos pone en caminos equivocados.
En la Iglesia y también en la sociedad, existen referentes de personas sabias, que han superado y evitado esas tendencias, y es de ellos de quiénes hemos de inspirarnos.
Ese deseo creo que todos lo tenemos en mayor o menor grado; en mi caso, yo siempre quiero dominar en primer lugar: al ser que AMO, después a quienes enseño algo, a mis amigos, a quienes están a mi servicio, a mi prójimo,...etc,etc.
El dominio intelectual de los demás, en lo religioso, es el "pastorado", el control de las conciencias, que se desliza fácilmente al dominio de las vidas ajenas, hasta lo más intimo, como la vida sexual.
Este tipo de pastorado es invento del cristianismo. Copiado de asirios y egipcios (Amón, el faraón, el buen pastor...), va mucho más allá de la noción de "pastorado" veterotestamentaria. Lea a S. Gregorio Magno, a S. Cipriano y otros Padres de la Iglesia. Incluso existe la "Teología pastoral".
Le citaría algún libro de un filósofo sobre este tema, pero no quiero abrumarle. Ya le mencioné suficientes ayer.
Oí en Youtube una homilía suya en una boda y percibí que no está en la línea oficial del pastorado, sino en la veterotestamentaria de los mandamientos de la Ley de Dios, paradójicamente más "moderna" y liberal que la oficial. Se contradice con su post.
Buen rebaño, el de la foto de hoy, con sus ovejas y cabritos. Completo. A pastorearlo
Jueves, 31 de mayo
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