Estoy alegre. El sol del contento brilla en mi existencia. Me he quitado un gran peso de encima. La vida ha vuelto a emerger de nuevo. He regresado a la comida normal después de dos días de dieta draconiana, coronada por un día más de ayuno, en el que por si fuera poco tuve que tomarme durante cuatro horas cuatro litros de agua con unos polvos malignos disueltos. La consumación de todo aquella antesala del infierno, fue aquella prueba mefistofélica creada para atormentar a la pobre gente feliz como yo.
Pero ahora ando y salto feliz. La vida ha germinado de nuevo con sus rutinas, su inercia, sus horarios habituales y con todo aquello que llamamos un día normal. Escribo esto mientras escucho a Haendel. Ah, el viejo George Friedrich, ¡qué alegría vital desprenden sus partituras!
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El gran Winnie the Pooh, el osito campeón, se merece realmente aparecer en el blog de un charlatán y miedica cura barbastreño?
Estoy seguro de que no está de acuerdo; además, ese osito es mucho más listo que el P. Fortea.
Un haiku de Hayasho Shô dedicado a Vd:
Hito hana dani
chirazaru ima no
toki tomare.
(Ahora que no cae ni un pétalo,
justamente ahora,
oh tiempo, deténte).
¡Aleluya, hermanito!.
Si ser cristiano es ser más humano, ya ha conseguido Ud. ascender otro peldaño merced a las benditas hemorroides. Bienvenido a la cofradía.
Ahora bien, procure llevar su estigma en silencio, en soledad. No se considere, por favor, protomártir por sus eclesiales hemorroides; no caiga en la tentación de publicar su dolencia en la Hoja Parroquial; caso de sucumbir Ud. a esta solicitación de pecado inducida por el demonio, hágalo en griego: hαἱμορροΐς. De este modo toda la feligresía de Ud. opinará que su reverendo padece una enfermedad grave y de difícil pronunciación. Y le reservarán el mejor cojín, la mejor tarta, lo mejor de lo mejor.
¡Aleluya, hermanito!.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo