Mentiría si dijera que durante todo el día he pensado en otra cosa que no sea en la gran tribulación por la que pasaré el próximo martes. Ay, ¿qué habre hecho para merecer una colonoscopia?
En una película ambientada en el siglo XIX, escuché como cierto vividor le decía a su compañero de juergas: la espera es la antesala del placer.
Pues sí, en mi caso, si hoy he estado así, no quiero ni pensar lo que será mañana en un día en el que no puedo comer nada, na-da. ¿Y qué será de mí el día del auto de fe? El día en que la ciencia comprobará con arrogancia su total dominio sobre este pequeño peón del tablero.
Señores, hay un diferencia muy grande entre que te lleven a la fuerza los soldados del duque enviados por el inquisidor, a que tú mismo seas el que por tu propio pie vayas a la cámara subterránea, esperes en la antecámara oyendo los gritos, y finalmente tú mismo te tumbes sobre el potro cual mansa víctima. Esto segundo es una tortura de un refinamiento tal, que ni el mismo Bernardo Gui hubiera podido imaginarlo en sus más retorcidas imaginaciones.
De verdad, nunca me imaginé que en pleno siglo XXI tendría que ver escenas como de las que voy a ser testigo el próximo martes. En las películas de ciencia-ficción que veía de niño, te pasaban un aparato con unas lucecitas intermitentes por encima de la zona afectada, y el médico muy serio le decía al protagonista que todo había salido bien, pero que tendría que estar en cama todavía un par de días más.
Lamento decir que nuestra civilización ha volcado todos sus esfuerzos, de capitales, de mentes privilegiadas en desarrollar Internet, efectos en 3D para películas, juegos virtuales, y mandangas por el estilo, habiendonos dejado a las pobres víctimas en manos de crueles colonoscrófagos.
En serio, orad por mí. Firmado: Un alma todavía más acongojada que ayer.
¿El P. Fortea, elaborará una nueva teología medieval, a partir de los resultados científicos del estudio de su colon (y de la mierda ahí contenida), ya conocido por todos, hasta por el equipo de la COPE?
¿Qué dirá Jiménez-Losantos en su próximo programa, acerca del colon del P. Fortea?
¿Le demandará el P. Fortea por ello, para conseguir su expulsión deseada de la COPE?
¿Y si el ventilador del aparato de colonoscopia funciona de repente a tope (activado por algún diablillo bromista), produciendo demasiado aire, se reventará su frágil trasero?
Rezaré por usted. Ya queda menos... Esta sensación de desagrado es inevitable, pero le tratarán bien. Animo.
Algunas veces produce placer momentaneo... Pero no se preocupe, al estar sedado no consiente.
ACONGOJADO NO, USTED ESTÁ ACOJONADO VENGA HOMBRE DEMUESTRELO QUE ES EL SEXO FUERTE le aprecio lo tendre en mi pensamiento
vaya pureba le espera Padre.
No es como los tormentos medievales, pero es muy desagradable.
Dias de abstinencia de sólidos preceden, les sigue el día de lavativas y purgantes y al lelgar el día de autos, cuando la tensión arterial está pro los suelos , llega el aparato investigador, y no es eso lo peor, porque lo malo es que no viene solo, sino con mucho aire para que las paredes intestinales no coapten y se pueda ver la pared. Tanto aire introducen..........tanto aire..que la pesona cree que va a reventar.....El dolor es tan intenso que el paciente a veces entra en preshock , con lipotimia .
En mi provincia, el especialista en colonoscopia tiene un carisma especial con los pacientes, es un psicólogo magnifico, que serena al enfermo, le tranquiliza, le recuerda que no hay prisas y que se tomará el tiempo que necesite, el caso es que no sufra y se haga bien la prueba.Asimismo las enfermeras parecen seleccionadas por su trato humano.
¿Retirar un colonoscopio, será...
Santanderiense me, nos, ha recordado algo, desde luego:
"Pienso disfrutar de mi propio quebrantamiento físico, día a día, síntoma a síntoma."
Pues ya sabe padre, quod scripsii, scripsii... y no entro a valorar si lo suyo son cuentos chinos, tailandeses o aborígenes...
No se preocupe. Lo peor que puede pasar es que el aparatito se rompa dentro y una miríada de pequeños cristalillos y microscópicos trocitos de metal se claven en sus carnes internas desgarrando tejidos mientras las enfermeras ríen divertidas al ver el sufrimiento reflejado en su rostro. Tranquilidad. Sobre todo.
Me da pena un sacerdote haciendo este tipo de comentarios. ¿Cómo creer luego todo lo que nos predique sobre la cruz y el sufrimiento?
Sr. Fortea:
No se acongoje; no atribule su espíritu. Como bien escribe Eudora, la exploración a que Ud. va a se sometido puede ser calificada de arte menor. Ningún parecido con las torturas medievales, ningún potro desmembrador. Pero dónde queda aquello que Ud. escribió: "le pediré a mi médico no estar completamente abotargado por la anestesia, aunque ello suponga tener que sufrir dolores agudos en esos últimos momentos". Y do el resto de su reflexión: "Quiero reflexionar, meditar, amar y sufrir hasta el último instante en que sienta mi alma desprenderse de ese cuerpo atravesado por sondas, catéteres, llagas y dolor".
Señor Jesús: Cuida de tu fámulo Fortea. Tú que dijiste "no tengais miedo" haz que Fortea acuda gozoso a realizarse la exploración pertinente e ilúminale para que en su Blog no relate cuentos chinos. Amén.
La esofagoscopia es infinitamente peor.
No creo que sea algo agradable, nada que se haga en una clínica u hospital es agradable, pero hay tanta gente que va con frecuencia a hospitales, incluso a sufrir tratamientos agresivos y penosos muy largos... No quiero juzgar la ansiedad de cada uno, pero me soprende que alguien que ha sido, creo, capellán en un hospital hable de esta manera de una prueba casi rutinaria a estas alturas.
Jueves, 4 de diciembre
Padre Fortea
Octavio Cortés
Juan Fernandez Krohn
Miguel Ángel Malavia
Siro López
ADIÓS AYER
Jaime Vázquez Allegue
Virtudes Parra
Daniel Salsamendi
Miguel Blanes Coll
Máriam Mudarra
Julián Moreno Mestre
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Vicente Haya