Curiosamente en mi mundo onírico nunca ha aparecido un ordenador, ni este blog, ni el ajedrez, ni un solo libro (increíble), ni una misa, ni mi parroquia, raramente un familiar. ¿Por qué nunca he soñado con libros? Es algo que no puedo entender. Tampoco la religión aparece mucho que digamos. Sólo algún párroco y algún obispo anglicano. Mis sueños tratan de actuaciones ordinarias, normalmente son acciones serias.
En la cartografía que llevo realizando de mis sueños desde hace años, sigo sin orientarme. El norte, el sur, el centro de este mapa sigue sin aparecer. Estoy seguro de hasta las cosas más aparentemente caóticas suelen estar regidas por leyes. Sigo buscando qué tipo de leyes pueden regir la aparición de temas en mi mundo onírico, o qué lógica suelen seguir mis operaciones en ese mundo. Pero nada. De momento, los retazos no conforman puzle alguno.
Pesadillas no tengo nunca, ni siquiera una al año, pero sueños muy graciosos sí que alegran a veces mis noches.
Si los androides sueñan con ovejas eléctricas, ¿los curas soñamos con ovejas anglicanas?
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Creo que los sueños más difíciles para ser meditados, porque son los más verdaderos, son los sueños de nuestra vida consciente, sueños en estado vigil y sin adulterantes. ¿Cuántos españoles sueñan todos los dias con llegar a fin de mes sin tirar mano del ahorro, cuando lo hay? ¿Cómo se experimenta ese sueño, como una comedia, un drama, un western,...? ¿Acaba con un buen final, con un continuará o deja al espectador hecho un lío?
Es presumible que meditar sobre al menos estos sueños rendirá mejores dividendos que meditar sobre cambalaches oníricos. Estas pelis sí que son buenas porque no nos la tienen que interpretar un psicoanalista o similar, ni nos las tenemos que bajar de Internet y, lo más fenomenal, la SGAE no puede demandarnos: ¡Nosostros somos la Productora¡.
Tonterías. Ir de católico, apostólico y romano por la vida no tiene que ser por sí mismo bueno. A veces más bien todo lo contrario. De Prada desde hace ya años no tiene nada interesante que decir en literatura y para muchos lectores y oyentes es el perfecto sepulcro blanqueado que tanto gusta ver sepulcros blanqueados en los otros, en los demás. Y encima, ahora que ya nada tiene que aportarnos su literatura ni nos entretiene, quiere cargarse el periodismo que sí nos aporta y entretiene y que tanto necesita este país. Usted verá en De Prada, un católico, apostólico y romano. Muchos vemos un hipócrita, un liberticida y un miserable coñazo.
Pues yo me adhiero totalmente al pensamiento de De Prada. Juan Manuel hace una cosa que molesta mucho hoy en día, manifestarse totalmente católico, apostólico y romano, y expresa opiniones que no son políticamente correctas. La boca habla de lo que rebosa el corazón y los artículos de De Prada han de ser necesariamente como son, y hace bien en no disimular nada.
Por otra parte si somos verdaderamente respetuosos con la libertad de expresión no debe molestar a nadie que alguien escriba lo que quiera, con no leerlo problema solucionado. No entiendo (o si entiendo) el furor que levanta en sus críticos. Cuando metes el dedo en la llaga y hurgas en la herida es cuando escuece.
Mi apoyo y ánimo para Juan Manuel de Prada y espero que siga deleitandome a mí y a tantos otros con su verbo ágil y certero.
Del post anterior contesto aquí a EL Buscón:
¿Y quién no busca? Pero me temo que lo que a usted le choca de De Prada es lo mismo que a mí: el por qué, el cómo, el qué y el para qué busca el señor De Prada. Y atufa. No tiene credibilidad como predicador y aburre. Lo dicho, y si su mensaje es sólo para los creyentes de toda la vida que escriba mejor en hojas parroquiales, si tanto aprecio le tienen los curas. Insisto en lo de que este tipo apoyándose de continuo en la palabra de Dios es obsceno y repugnante. ¿Ha tenido una revelación en la que Dios le ha pedido sus servicios de publicista? Me temo que el rastro que deja en nuestras sensibilidades sus escritos es todo lo contrario: De Prada se sirve de la palabra de Dios para otorgar un pedigrí de transcendencia e inocente correción a sus ambiciones de ciudadano y profesional de la palabra. La prueba está en que no reconoce su fracaso ni rectifica cuando es el propio Dios quién pierde siempre con sus burdos sofismas y maquinacione...
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
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Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
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Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo