Hoy he soñado que iba al colegio de los escolapios de Barbastro. Ya cerca me encuentro al párroco de Torres de la Alameda que me saluda alegre y bromista, como es él.Me pregunto por qué este párroco le ha dado por aparecer tantas veces en mis sueños. La vez anterior que apareció lo hizo dándome un masaje en los pies. Me prohibió terminantemente que contara a nadie mi sueño. Me lo pidió con tanta seriedad que a partir de ahora pienso no decírselo a nadie.
Prosigo con el sueño. Iba a los escolapios, entro en el vestíbulo, llamo a una sala donde junto a otros religiosos está el director con un hábito blanco, hábito completamente extraño a los escolapios. (Aunque en los últimos treinta años cualquier tipo de hábito ha sido extraño a los escolapios.) y el director me comunica que no tengo que hacer la tesis. La noticia me pone contento y marcho.
Aquí acaba el sueño. Aunque no toda la historia, ya que mañana probablemente me llamará Fernando, el cura de Torres, para ofrecerme su airada opinión sobre este post. Ya veis, sueño y realidad a veces se influyen en varios sentidos. La realidad influye en mis sueños, y mis sueños influyen en la realidad, dado que no me los guardo, sino que suelo contarlos como quien cuenta una excursión. Me gustaría pensar que este blog es todo él una excursión por mis pensamientos, por mis sueños y anhelos. Sed comprensivos. Acompañadme si queréis. Dadme la mano y prosigamos juntos este sendero.
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De acuerdo con que De Prada demana un aroma de hipocresía. ¿Por qué? Tengo para mí que está haciendo méritos. Algo busca.
Si a este torpe (De Prada) los curas le valoran la Iglesia debe andar mucho peor de lo que creía. ¿A quién vende? ¿A los creyentes de toda la vida? Me recuerda a Mariano Rajoy en su pesadez, su falta de talento y de carisma. Qué torpe, Dios, qué torpe... Y lo que es aun muchísimo peor, qué imagen de hipócrita le confieren sus sermones.
El artículo de De Prada me parece un cero a la izquierda. Un insulto a la inteligencia. Y a la verdad y el espíritu.
Hola P Fortea. Yo otra vez. Antes de salir a cenar en un paraje natural muy bello, donde lo único negativo son ciertos bárbaros, como no sé a qué hora volveré, y por si acaso en su post de mañana refiere nuevos sueños, le diré que es importante que exprese los sentimientos que acompañan a los hechos, así como otros detalles, como los colores de las vestiduras o, en el sueño anterior, cuál era el título o el tema de su tesis que no hizo, qué edad tiene vd en el sueño... Son detalles, sobre todo el de las emociones y sentimientos, muy importantes para su correcta interpretación, pues pueden cambiar por completo su sentido.
Así como Vd no ha de comprometer a terceros, puesto que no tiene dirección de correo a donde le pueda escribir privadamente, mis interpretaciones serán muy genéricas, no dejándole públicamente in puribus, pero procurando darle las claves (llaves) para que vd mismo abra las puertas.
D Fernando, actúe como el santo cura de Ars...
P Fortea, soy su admirador. Aún de vacaciones, sigo leyéndole, pero sin escribirle. Hoy me decido porque lo estimo necesario, en servicio de urgencias.
Una de las maneras más fáciles de conocer cómo es una persona en realidad, sin máscaras (mejor incluso que en la confesión) es, además de escuchar sus conversaciones telefónicas y leer sus comunicaciones privadas (nomalmente es delito pero a veces, no), escucharle narrar sus sueños.
No revelaré la interpretación que hago de los que hoy nos narra, pues resultarían afectadas terceras personas que aparecen en ellos, fácilmente identificables y localizables.
Es Vd muy transparente para el mundo en que vivimos. Va de buena fe, pero tenga en cuenta que las teorías antropológicas de Hobbes estaban más próximas a la verdad que las de Rousseau, según demostró Freud siglos después. En román paladino: no tó er mundo é güeno.
Conseja: si sigue narrando sus sueños, sea muy prudente hablando de ter...
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo