Blog del Padre Fortea

Homo legens

22.08.08 | 22:37. Archivado en Con clave
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Mi hambre literaria se apacienta fundamentalmente en los prados de las bibliotecas públicas. A intervalos mensuales, me paseo por los largos pasillos de la Biblioteca Municipal Cisneros, la mejor de la ciudad, en busca de esos dos libros que me hagan sentir la emoción de leer. Dos libros, porque sólo puedo sacar dos.

Mi paseo es cuidadoso. Decidir los senderos de qué libro intentaré penetrar en mi sillón, en el salón de mi casa, resulta toda una ciencia. El ingenio contenido en el título, tratar de dilucidar qué me sugiere la portada, sopesar la biografía del autor desconocido, valorar la suavidad de la encuadernación, leer varias veces la sinopsis deduciendo si de esas breves líneas se infieren grandes placeres futuros. No es fácil tomar una decisión.

Pero el error no me preocupa. Cada libro tiene un margen de cinco minutos para hacerme gustarme. Si en esos minutos su lectura no me ha satisfecho, el libro será cerrado para siempre. Aquí no hay segundas oportunidades.

Lo mejor de un libro siempre está en sus primeras páginas. Es su obertura, su fanfarria inicial, la parte más cuidada, donde el artesano echa el resto para seducir a la presa que ha caído en sus hojas. Si el comienzo de un libro no me resulta satisfactorio, paso al segundo título sin ninguna pena, sin ningún lamento. El primero era una cata, un tanteo, no he perdido nada, me queda un libro entero por leer.

1 comentario


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Tron 23.08.08 | 14:55

    «Lo mejor de un libro siempre está en sus primeras páginas.»

    De ahí se debe deducir que lo mejor de la Biblia se encuentra en sus 3 primeros capítulos. En ellos se dice casi todo y, en especial, algo que nos llama a seguir leyendo porque habla del futuro de la descendencia de la mujer, nuestro presente, frente a la simiente de la Serpiente: «Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.»

    Andamos hoy con el dolor y la incomodidad por causa de quienes nos muerden el calcañar pero también andamos con la certeza y la esperanza de que quienes nos muerden se quedarán sin futuro, porque les escacharemos sus cabezas. Lo dice Dios en ese Gn 3:15

Jueves, 31 de mayo

BUSCAR

Editado por

  • Padre Fortea Padre Fortea

Los mejores videos

Síguenos

Categorías

Hemeroteca

Sindicación