Blog del Padre Fortea

Qué bonito es el ajedrez, el ajedrez diocesano.

15.08.08 | 23:40. Archivado en Con clave
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En el ajedrez hay seis tipos de fichas: peones, torres, caballos, alfiles, reina y rey.

No sé, en esta hora nocturna, antes de sumergirme en mi nada bien merecido descanso en esta noche fresca de agosto, me ha dado por preguntarme cuantos tipos de fichas eclesiásticas hay sobre el tablero de la diócesis.

El tema es profundo para dedicarle cinco minutos, que es el tiempo del que dispongo ahora, salvo que quisiera sacrificar Completas, cosa que no haré. O sacrificar algo de tiempo de mi sueño, cosa que no se me ocurre hacer.

Seis tipos de fichas. Desde luego hay curas-peones, de eso nadie duda. La primera fila de las fichas las forman los coadjutores y párrocos de pueblo. En mi diócesis, el cura de Nuevo Baztan o Corpa entrarían en esta clasificación. Ni siquiera se ofenderían por esta consideración.

Haciendo un cierto esfuerzo de imaginación me doy cuenta de los alfiles, que son dos, corresponden a nuestros dos vicarios episcopales: don Javier y don Pedro Luís. Hay una reina, don Florentino, ese sería el poder del vicario episcopal. Dado su sentido del humor y del deber, tampoco se ofenderá de que le coloque en esa posición.

Hay dos caballos que corresponderían al ecónomo y al canciller: don Pascual y don Ignacio. Las torres que defienden el tablero diocesano son esos párrocos que tienen más peso específico que los curas-peón, pero que no llegan a adentrarse hacia el centro curial del tablero. Estos serían don Pablo Pérez o Francisco Rupérez.

Me imagino que este pensamiento de antes de irme a la cama puede tener bastante éxito dentro de mi diócesis, y correr de boca en boca durante varias semanas. Bueno, ha nadie he ofendido. Puedo irme a dormir tranquilo. Otra cosa sería analizar las jugadas que se han dado en este tablero en los últimos tres años. Pero eso no será labor para esta noche. No, señor. Aunque reconozco que sería interesante. Pero no, no caeré en la tentación.

Bueno, si caigo en la tentación, sólo analizaré las jugadas más inocentes.

13 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Afaceri 13.03.11 | 05:23

    Afaceri la cheie

    http://www.afacereazilei.ro

  • Comentario por Laicos 20.01.09 | 00:49

    La novela "Ecclesia futura" revela una enorme confusión, y un desconocimiento total de lo que es un laico, exactamente al estilo de lo que ha hecho el Opus Dei desde su creación en la época de Franco, que no tiene bien definidas las dimensiones y funciones jerárquica y horizontal en la Iglesia.

    Ese confusionismo explicaría también, por qué la palabra "Evangelio" no aparece estadísticamente, ni una sóla vez en esa novela.


  • Comentario por Eudora 18.08.08 | 17:15

    Bueno, lo que demuestra Ecclesia Futura, y es la idea personal de Fortea, es que no es aceptable una Iglesia en la que, institucionalmente, se conceda poder a los laicos. El planteamiento de esa ficción comienza con un mundo en el que los laicos (incluso mujeres) tienen poder dentro de la iglesia, pero un movimiento interno de obispos y cardenales desafectos fuerza el cambio de esa situación y devuelve a la Iglesia su estructura original en la que los laicos no pueden integrarse en ella de manera efectiva. El problema de la novela es que en ningún momento se explica el por qué, es decir, se da la premisa tipo "y si los laicos fueran cardenales" y se responde con un "imposible", pero ni se explica qué da lugar al hecho ni el porque ha de revertirse la situación, y todo esto resta a la novela o a la idea que la genera, todo interés.

    El Evangelio, para muchos curas católicos, es cosa de protestantes, tal vez por eso no hablen ni de Dios ni del Evangelio, tan solo de políticas...

  • Comentario por Laicos 18.08.08 | 02:20

    El P. Fortea no tiene ni idea de lo que es un "laico".

    Cuando no era sacerdote, su existencia se reducía a ser un "pobre pecador no practicante" (gozando con la violencia de "Blade Runner"). Por tanto, nunca llegó a ser un "laico cristiano" auténtico.

    Cualquiera que lea su libro "Ecclesia futura", se dará cuenta de ello.

    Además, no aparece ni una sola vez en ese libro, la palabra "Evangelio". Y creo que Cristo también aparece pocas veces (puedo comprobarlo fácilmente, el número exacto). (*Tengo un original, por el que no he pagado, ni pagaré, ni un sólo duro).

    Todo su presunto "cristianismo" consiste en fantasear de manera enfermiza -lo revelan todas sus novelas, que no pienso leer- con estructuras de Poder. Como lo hizo el malogrado barbastrino Escrivá, con su cristianismo 100% preconciliar y 100% retrógrada, y no adaptado a la realidad actual de los laicos; de ahi la enorme cantidad de depresiones que se conocen entre "numerarios" ...

  • Comentario por Eudora 17.08.08 | 10:12

    Exacto, los laicos no juegan, el padre Fortea acaba de dar con una visión bastantes certera de qué es la Iglesia en España.

  • Comentario por Jóvenes Cristianos en Acción [Blogger] 17.08.08 | 02:13

    Y los laicos, no juegan no??

  • Comentario por Jóvenes Cristianos en Acción [Blogger] 17.08.08 | 02:13

    Y los laicos, no juegan no??

  • Comentario por ¡Sí, qué bonito es el ajedrez! (y V) 16.08.08 | 14:59

    YMe despido de Vd por hoy, P Fortea, pues también he de disfrutar de mis vacaciones. Durante un lapso de tiempo, desgraciadamente breve, no podré seguir su blog ni los de otros colegas suyos.

    Deseo no haber resultado pesado con mis disquisiciones ni ofensivo. Toda crítica tiene algo de ofensivo, pero sé que Vd tiene las espaldas anchas.

    Le deseo lo mejor en todos los terrenos.

    Espero poder seguir contemplando sus experiencias y reflexiones sobre su vida cotidiana y darle mi opinión, respetable como otra cualquiera, pero que no pasa de ser eso, otra opinión.

    Le deseo que gane muchas partidas, porque entonces el ajedrez es muy, pero que muy bonito. Y, sobre todo, que gane la partida de la vida.

    Una última observación: en ajedrez, como quizá en la vida, es más difícil saber ganar que perder. Este noble y bello arte enseña a ambas cosas. Así pues, que gane y sepa ganar, con elegancia.

  • Comentario por ¡Sí, qué bonito es el ajedrez! (IV) 16.08.08 | 14:49

    El caballo (la caballería medieval) es la única pieza que puede saltar por encima de los peones; sus movimientos son los más imprevisibles, aunque ineficaces si no van combinados con la acción de otra pieza. Son versátiles: pueden pasar de casillas blancas a negras, y a la inversa. Avanzan, retroceden, van a los flancos. Son la pieza más hermosa y libre del tablero, pero si se adentran en terreno enemigo, han de tener una vía de regreso; si no, son encerrados y capturados irremisiblemente, en castigo por ser tan casquivanos.
    Ell Rey: La pieza más valiosa, no por sí misma sino porque la partida gira en torno a él y se pierde cuando sufriendo jaque no puede moverse a casilla no batida por pieza enemiga (jaque mate). No puede ser capturado (residuo de respeto monárquico).
    Sus movimientos son lentos, casilla a casilla, pesados, torpes, temerosos. Siempre ha de estar protegido por los peones, escondido. Sólo en los finales de partida puede ser agresivo.

  • Comentario por ¡Sí, qué bonito es el ajedrez! (III) 16.08.08 | 14:34

    Un ataque meramente frontal nunca conduce por sí sólo a la victoria. Son los peones los que atacando de frente, crean en las líneas eenmigas las debilidades y la bechas para que las piezas mayores efectúen los mortales ataques de flanco (con las torres, siendo mortales los efectuados desde la fila 7ª) combinados con los oblicuos (con los alfiles, a través de las diagonales abiertas), piezas mayores que disparan siempre desde lejos, sin necesidad de aproximarse. Un ataque combinado torre-alfil es mortal de necesidad.
    La Dama o Reina reúne los movimientos d etorre y alfil. Suele ser la pieza que da el golpe final, mortal. Conviene no arriesgarla exponiéndola y reservarla para ese momento. Como pieza agresiva es mortal, pero como pieza defensiva, es pésima.
    Las piezas mayores, a diferencia de los peones, pueden mover hacia adelante, hacia atrás y hacia los lados. Y su "potencia de fuego" es mucho mayor que la de los peones. Por eso, "valen más".

  • Comentario por ¡Sí, qué bonito es el ajedrez! (II) 16.08.08 | 14:26

    A pesar de que los peones tienen movimientos muy sencillos y pequeños, son muy difíciles de jugar, porque no tienen marcha atrás: sus movimientos son irreversibles, como muchos de nuestros actos en la vida. Saber jugarlos bien, requiere mucha maestría. Ya dijo Philidor que "los peones son el alma del ajedrez".
    Supongo que Vd, P Fortea, se identifica con los peones, aunque dentro de ellos, unos son más importantes que otros, según el criterio de la posición relativa: los más importantes son los más próximos al Rey o los que defienden puntos vitales; los menos importantes son los laterales, que a veces "estorban" porque limitan la acción de las piezas mayores. Por eso son sacrificados.
    Como en la vida. Sí, el ajedrez refleja muy bien la vida y el estilo del jugador es un reflejo de sus actitudes y posiciones vitales.
    Antes de entrar en la consideración filosófica de las piezas mayores, es útil pensar en las estrategias, cosa que haré en otro post.

  • Comentario por ¡Sí, qué bonito es el ajedrez! (I) 16.08.08 | 14:16

    El ajedrez es un juego aparentemente aristocrático, si atendemos sólo el valor en abstracto de las piezas, pero es muy democrático porque el valor verdadero de cada pieza es relativo: se lo confiere su posición, variable a cada jugada. La movilidad es la clave, como en la vida misma. Lo dinámico (democrático) supera lo estático (aristocrático).
    Los peones son las piezas en abstracto menos valiosas porque son 8 (la masa) y su función es accesoria: proteger al rey, o ser sacrificados desde la apertura (gambitos) a cambio de que las piezas mayores tengan más movilidad, o para abrir brechas y crear debilidades en el frente enemigo, a fin que las piezas mayores puedan atacar por la brecha. La movilidad de los peones es escasa: paso a paso y siempre de frente, excepto en las captura.
    Su gloria democrática: pueden dar mate al rey contrario y, si alcanzan la octava fila "coronan", se transforman en Reina. Como en el cuento de la Cenicienta.

  • Comentario por pepe 16.08.08 | 09:50

    "Bueno, ha nadie he ofendido.". Que respondan los curas mencionados en su artículo. Pero a quien sí que ha ofendido vuestra reverencia es a la normativa ortográfica con la hache indebida. Será el efecto relajatorio de la hora, dado que no nos es plausible pensar que el referido artícuio lo deposita en internet su secretaria en tan avanzadas horas de la noche. Permítasenos pensar que es efecto del horario.

Jueves, 31 de mayo

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