Hoy he visto una vez más el comienzo de Blade Runner. Comienzo monumental, en su sobriedad y elegancia se barrunta ya la historia épica que se nos va desplegar. La música de los créditos de una increíble melancolía, las llamaradas de fuego que suben en el cielo oscuro de Los Ángeles, la coreografía (creo ya que insuperable) de los spinners que recorren esa atmósfera plomiza. Un Los Ángeles que visitaría yo un decenio antes de la fecha que aparecía en la pantalla. Un Los Ángeles que visitaría por motivos que darían para otra película de ángeles, demonios, santos y obispos. Esos Los Ángeles de ese 2019 de la Tirell Co. sólo existe en la pantalla.
Ahora, veintitrés años después de ver esa película, me doy cuenta de que lo que me impactó en mi sillón del seminario no fue sólo la película. Lo que hizo de esos 117 minutos uno de los hitos de mi vida, uno de los momentos estéticos más sublimes de toda mi existencia, fue la obra, el ambiente donde la vi, las personas que estaban a mi alrededor, la concreta etapa de mi vida en la que estaba.
Ahora descubro sus errores, sus deficiencias, entonces no los vi, no los podía ver. Pero también ahora comprendo mejor que entonces sus genialidades. Sus pequeñas deficiencias, su formidable grandeza.
Ahora, en la juventud del protagonista, descubro mi propia madurez. La distancia con el futuro se acorta. Qué lejano me parecía el año de ese futuro. Me aproximo a ese punto en el que no habrá separación entre el futuro que vi y el presente que vea.
En este momento de ocio después de la cena, después de la partida de ajedrez, he buscado los rostros, antes perfectos, de varias de las protagonistas. Sencillamente eran irreconocibles. Esos rostros, más que la arena de mis relojes, es la prueba ineludible de que el paso del tiempo no es una ilusión, un recuerdo relativo.
También me acerco al momento en que ya no habrá más post, ni blog, ni autor. Y otros comentarán otras cosas, y habrá otros blogs. Pero ya no el mío.
Lo que hizo de esos 117 minutos uno de los hitos de mi vida (*), ... fue la obra (¿), ... las personas que estaban a mi alrededor (¡), la concreta etapa de mi vida en la que estaba (¡¡).
En el Cielo el foco es lo que importa, en este mundo de ingeniería social lo que importa es el rabillo del ojo, el ambiente y el contexto global. No se trata de poner en ejecucución la astucia o, lo que es peor, la malicia sino un espíritu de sano realismo. El Padre Fortea no ha tenido suerte, el Espíritu Santo es muy bueno haciendo Su Trabajo pues ¿quién es nuestro evangelizador sino el Espíritu de la Verdad, Aquel que no juzga por apariencias?.
Padre Fortea, después de la toccata de Federico, ¿va a fugarse ahora con él a Religión en Libertad?
A mi esa película de Blade Runner, me dió como impresión en el momento en que la ví, a los 15 años de edad, en una fiesta del colegio, una sensación de extrema violencia. Es una de las películas más violentas, en la impresión que me dejó, y en ese momento particular, que he visto en mi vida. Tendría que volver a verla, para comprobar si esos sentimientos han cambiado. Quizás es que yo tenía entonces un corazón más puro que el P. Fortea, y sin necesidad como él de llegar a ser sacerdote.
Hermano, bebe que la vida es breve
Si el agua estropea los caminos, ¡que no hará con los intestinos!
El que bebe duerme
El que duerme no peca
El que no peca va al Cielo
Hermanos, bebamos si queremos salvarnos
Huy, por eso hemos pasado unos pocos...
Le explico...
Yo administro un foro de política, http://forolapolitica.es , foro en el que la máxima principal es "Cualquier idea, ningún insulto"...o sea, que hay que echarle ganas y haber pasado disgustos, si se sabe lo que es un foro de política sobre España, en internet y a día de hoy...
Más de una vez he dicho (y además lo he dicho allí, públicamente) que me rindo, o que lo traspaso, o que lo dejo,...
Y si le sirve de ayuda, gracias al apoyo que puede que en realidad estuviera inconscientemente pidiendo, me he dado cuenta que las opiniones, desde el respeto, nunca están de más, y que cerrar puertas es en realidad querer llamar más la atención que dejarlas abiertas.
Todo es acostumbrarse a las dificultades inherentes, y saber que, nada más, y nada menos, cada uno de nosotros es simplemente uno más, y que aun incluso aunque no se echare de menos, nuestra opinión nunca está de más...
Sic transit gloria mundi.
Martes, 7 de octubre
Padre Fortea
Jaime Vázquez Allegue
ADIÓS AYER
Ricardo Próspero Morales
Daniel Salsamendi
Jordi Llisterri i Boix
José María Rodanés Martínez
Pedro Tarquis
JC Rodríguez, A Eisman
Octavio Cortés
Rodrigo del Pozo Fernández
Fidel Mateos Rodríguez
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Francisco Margallo
Julián Moreno Mestre